El juez Julián Ercolini consideró que hubo fallas en la preservación de pruebas y en el manejo de la escena donde hallaron al fiscal.

El juez federal Julián Ercolini procesó a la exfiscal Viviana Fein por la contaminación de la escena donde encontraron muerto al fiscal Alberto Nisman en enero de 2015.
Fein estuvo a cargo de la investigación durante las primeras horas posteriores a la muerte del entonces titular de la UFI-AMIA, hasta que la causa pasó al fuero federal. En febrero de este año declaró en Comodoro Py ante el fiscal Eduardo Taiano y el propio Ercolini.
Durante su defensa, Fein rechazó las acusaciones y aseguró: “fue escalonado el ingreso, no estuvieron todas esas personas juntas en el interior y eso se puede observar perfectamente en el video”.
También sostuvo: “esas personas no contaminaron absolutamente nada. Nadie describe cómo se contaminó o qué faltó. Nunca nadie lo describió”.
La exfiscal pidió además que se analice el expediente judicial y las pericias incorporadas a la causa. “Miren lo que está adentro de la causa, no lo que se habla al margen de la causa. Es lo único que le pido a los medios, con todo respeto. Lean la causa, las pericias, en particular una, la criminalística, de la que nadie habla”, expresó.
Antes de retirarse de los tribunales federales, Fein afirmó: “Yo se quién soy y cómo he actuado. Nadie me engañó, eran todos peritos de gran trayectoria”.
Las acusaciones contra la exfiscal
Según el dictamen presentado por el fiscal Eduardo Taiano, Fein incurrió en negligencias graves durante las primeras horas del procedimiento en el departamento de Puerto Madero donde hallaron el cuerpo de Nisman.
Entre las irregularidades mencionadas figuran la demora en llegar al lugar, permitir la circulación de personas sin identificación, ingresar sin la vestimenta adecuada y manipular pruebas sin el resguardo correspondiente.
Taiano también señaló que más de 80 personas pasaron por el departamento antes de preservar correctamente la escena. Para el fiscal, esa situación generó un “auténtico caos” que afectó la recolección de evidencias.
La zona más comprometida habría sido el baño donde encontraron muerto a Nisman el 18 de enero de 2015, con un disparo en la cabeza. La Justicia todavía investiga quiénes participaron del presunto asesinato, según la hipótesis sostenida por la fiscalía.
Nisman investigaba el atentado contra la AMIA ocurrido en 1994 y días antes de su muerte había denunciado a la entonces presidenta Cristina Kirchner por presunto encubrimiento de ciudadanos iraníes acusados por el ataque terrorista.

