Proponen retrasar clases para mejorar el sueño adolescente

Retrasar el inicio de clases, una apuesta por el descanso adolescente

Adolescentes cansados al comenzar la jornada escolar

NewsITe

La discusión sobre a qué hora deben comenzar las clases en los institutos vuelve a ganar fuerza a partir de nuevas evidencias científicas sobre el sueño adolescente. Cada vez más especialistas coinciden en que obligar a los chicos de entre 12 y 18 años a entrar muy temprano al aula atenta contra su descanso y, en consecuencia, contra su rendimiento escolar y su bienestar emocional.

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Durante la pubertad se produce un cambio biológico conocido como retraso de fase del sueño: el reloj interno se corre, los adolescentes se duermen más tarde de manera natural y necesitan, sin embargo, entre nueve y diez horas de descanso diario. Esta combinación hace que, si deben estar en la escuela a las ocho de la mañana, muchos se levanten a las seis sin haber alcanzado el tiempo de sueño recomendado.

El neurofisiólogo clínico Òscar Sans, jefe de la Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, advierte que esta tendencia a la nocturnidad se potencia con el uso intensivo de celulares y tabletas. “Pueden irse a la habitación a las diez de la noche, pero no conciliar el sueño hasta dos o tres horas después. Si a eso se le suma una entrada al instituto muy temprana, es frecuente que no lleguen ni a seis horas de sueño efectivo”, explicó en una entrevista difundida por el propio hospital.

Sans subraya que cambiar hábitos de uso de pantallas es fundamental, pero sostiene que no alcanza con responsabilizar a los chicos. También se requieren medidas estructurales que contemplen sus ciclos vitales. Entre ellas, menciona el retraso de al menos una hora en el inicio de las clases, medida que, según diversos estudios, mejora el rendimiento académico y el estado de ánimo, reduciendo la irritabilidad y favoreciendo la concentración.

Recomendaciones de sociedades científicas sobre horarios escolares

En la misma línea se expresan los expertos que integran la Alianza por el Sueño, conformada por el Grupo Pediátrico de la Sociedad Española de Sueño (SES), el Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES). Estas entidades proponen adaptar los horarios a las necesidades biológicas de los adolescentes, y no al revés, porque insisten en que la fórmula actual “no funciona”.

En el documento titulado Horarios escolares saludables: cuidar el derecho al descanso de los más jóvenes, la Alianza por el Sueño sostiene que una buena higiene del sueño es clave para el desarrollo cognitivo, físico, emocional y mental. Entre sus recomendaciones se incluye organizar el inicio y fin de la jornada escolar según el cronotipo predominante en cada etapa educativa, garantizando espacios de descanso adecuados.

  • Reconocer que el retraso del reloj biológico comienza alrededor de los 8 años y se extiende hasta el final de la adolescencia.
  • Ajustar la estructura de la jornada, con pausas breves cada 45 minutos de clase y descansos adicionales tras la introducción de contenidos nuevos.
  • Programar exámenes y evaluaciones en media mañana y en días centrales de la semana, evitando lunes y jornadas posteriores a feriados.

“Dormir más y mejor hace a los adolescentes estar más tranquilos y menos irritables”, resume Sans, en sintonía con las recomendaciones de las sociedades científicas.

La discusión sobre los horarios escolares, lejos de ser una cuestión meramente organizativa, se presenta así como un tema de salud pública y de derechos de la infancia y la adolescencia. El desafío para los sistemas educativos es compatibilizar la logística de las familias y las escuelas con la evidencia científica, en pos de aulas más descansadas, atentas y saludables.

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