Amplio acuerdo político en torno a una ley de Educación Digital Integral

Un inusual acuerdo político comenzó a tomar forma en la Cámara de Diputados a partir de un proyecto de ley sobre Educación Digital Integral (EDI) impulsado por el referente de Unión por la Patria Juan Grabois. La iniciativa logró reunir firmas de dirigentes de espacios habitualmente enfrentados, en un contexto de fuerte polarización con el gobierno de Javier Milei.
El texto propone la creación de un Programa Nacional de Educación Digital Integral en el ámbito del Ministerio de Capital Humano, de carácter obligatorio para todos los niveles educativos. El objetivo central es capacitar a estudiantes, docentes y familias en el uso crítico, responsable y seguro de las tecnologías digitales, en línea con las recomendaciones de organismos internacionales como Unicef.
Además de Grabois, acompañan el proyecto Nicolás Massot y Martín Lousteau, referentes del centro político, junto a legisladores de la Coalición Cívica como Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, el socialista Esteban Paulón, las radicales Karina Banfi y Mariela Coletta, y Fernanda Ávila (Elijo Catamarca). También adhieren diputadas y diputados de Unión por la Patria, entre ellos Paula Penacca, Juan Carlos Molina, Marcelo Mango, Blanca Osuna, Hilda Aguirre y Lorena Pokoik.
Qué propone el Programa Nacional de Educación Digital Integral
El programa EDI, cuya autoridad de aplicación sería la Secretaría de Educación, busca dar respuesta a los riesgos que enfrentan niños, niñas y adolescentes en entornos digitales. Entre ellos se enumeran el grooming, el ciberacoso, la difusión no consentida de contenidos íntimos, las apuestas en línea, el uso abusivo de pantallas y la exposición a contenidos nocivos o inadecuados.
La propuesta combina distintos enfoques: educación digital y mediática, ciudadanía digital, pensamiento computacional, perspectiva de género e interseccional, cuidados parentales y ética tecnológica. La idea es que la escuela no se limite a proveer dispositivos y conectividad, sino que forme capacidades para comprender y transformar críticamente el ecosistema digital.
- Prevención del grooming y otras formas de hostigamiento en redes.
- Abordaje de ludopatía digital y adicciones a apuestas en línea.
- Protección de la privacidad y uso responsable de datos personales.
- Desarrollo del pensamiento crítico frente a la desinformación.
- Promoción de un uso equilibrado del celular y las pantallas.
La escuela frente a la cultura digital
En los fundamentos del proyecto se señala que las tecnologías digitales dejaron de ser solo herramientas para convertirse en el entorno cultural predominante de infancias y juventudes. Redes sociales, plataformas, algoritmos e inteligencia artificial organizan hoy las formas de informarse, vincularse, estudiar y participar en la vida pública, por lo que la escuela debe asumir un rol activo en la alfabetización digital.
Grabois plantea que es necesario pasar de una “educación tecnológica” centrada en equipos y conectividad a una “educación digital integral” que incorpore habilidades de análisis de la información, producción de contenidos, pensamiento crítico sobre plataformas y algoritmos y comprensión de los impactos sociales de la tecnología.
“La tecnología puede cerrar brechas y resolver problemáticas sociales, pero también puede profundizarlas. La escuela debe formar sujetos capaces de comprender críticamente el ecosistema digital, participar en él y transformarlo”, sostiene la iniciativa.
El proyecto destaca estudios de Unicef que advierten sobre los efectos del uso excesivo y sin supervisión de dispositivos digitales durante la infancia y la adolescencia, como problemas de sueño, irritabilidad, estrés e aislamiento. Con este diagnóstico, la propuesta apunta a instalar una política pública de largo plazo que trascienda las diferencias partidarias y consolide un piso común de derechos digitales para las próximas generaciones.

