La crisis financiera y el descontento vecinal aceleran la decisión del intendente de revisar su gabinete. Hacienda, Gobierno y Desarrollo aparecen como los primeros focos de una reestructuración en marcha.

El recambio del Concejo Deliberante y del Consejo Escolar abre la puerta para que el gobierno de Mauro Poletti impulse cambios en el gabinete municipal. Las modificaciones llegan en medio de fuertes cuestionamientos a la gestión, marcada por el malestar de los vecinos ante la falta de mantenimiento y obras, y por proveedores que acumulan deudas sin respuesta del Ejecutivo.
Tras dos años de gestión sin un responsable específico de Hacienda, el municipio enfrenta una grave situación de retrasos en los pagos que paralizó la prestación de diversos servicios. Hasta ahora, la administración de las finanzas estaba en manos del secretario de Obras y Servicios Públicos, Leandro Torri, quien, sin experiencia en la materia, cerró 2025 con un pasivo superior a los 7.500 millones de pesos.
Poletti habría subestimado la situación fiscal durante la primera mitad de su mandato, lo que lo llevó finalmente a buscar un profesional que reorganice las cuentas municipales. El elegido es el contador Lucas Reyik, quien ya estuvo a cargo del área contable del Hospital José María Gomendio durante parte de la primera gestión de Poletti. Su regreso al gabinete se da en un contexto de tensión con la empresa Ternium, que cuestionó el fuerte aumento de la Tasa de Seguridad e Higiene aplicado en 2025 y el proyectado incremento del 50% para 2026. Reyik asumiría con el respaldo de la declaración de Emergencia que impulsa el Ejecutivo, herramienta que permitiría reasignar fondos afectados para el pago de gastos corrientes.
Otra de las áreas que podría renovarse es la Secretaría de Gobierno. Actualmente está dirigida por Claudio Gentili, hombre de confianza del intendente y proveniente del área de Recursos Humanos, cuya gestión acumula cuestionamientos de trabajadores municipales por errores en la liquidación de sueldos y problemas en el manejo de horas extras. Su desempeño en la cartera de Gobierno tampoco habría logrado revertir las críticas, y su continuidad estaría en duda. Para el reemplazo suenan dos nombres: el actual presidente del Concejo Deliberante y titular de ATE Ramallo, Adrián Lescano, quien renovó su banca; y Cristian Mansilla, actual secretario del HCD y funcionario de la gestión anterior.
También se prevén cambios en la Secretaría de Desarrollo para la Comunidad, un área con múltiples direcciones y subsecretarías que no han dado respuestas eficaces a las demandas vecinales. Actualmente no cuenta con una conducción clara y su estructura responde en gran parte a designaciones políticas vinculadas directamente al intendente. El área maneja importantes recursos vinculados a la compra de alimentos y la organización de viajes, ámbitos donde existen sospechas de desmanejos y gastos discrecionales, sumados a la abultada cantidad de directores políticos con sueldos elevados y múltiples adicionales.
Por último, la Secretaría de Educación también tendrá modificaciones, ya que la actual titular, Laura Castro, asumirá en el Consejo Escolar de Ramallo. En esta dependencia se encendieron alertas por la falta de rendición de cuentas sobre los programas provinciales Servicio Alimentario Escolar (SAE) y Mesa Bonaerense, cuya administración fue asumida este año por el municipio. Según trascendió, no se presentó la documentación correspondiente y también existen reclamos de proveedores por falta de pagos. A esto se suma la decisión de dejar de comprar a proveedores locales para reemplazarlos por empresas del conurbano bonaerense.
Tampoco quedó claro el fuerte incremento registrado en la cantidad de módulos alimentarios entregados: además de los destinados a estudiantes, se habrían sumado cooperativistas, becados y vecinos que reciben cajas de alimentos sin criterios transparentes públicamente.

