Gremios en alerta por versiones de 2.500 bajas en el organismo

La reciente promulgación de la llamada Ley de Modernización Laboral encendió luces de alarma dentro de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), donde comenzaron a circular versiones sobre un fuerte recorte de personal que podría alcanzar unas 2.500 cesantías, según advirtieron fuentes gremiales consultadas.
De acuerdo con trascendidos internos, el esquema que se analiza incluiría alrededor de 2.400 despidos, 1.000 jubilaciones anticipadas y la situación de unos 400 trabajadores que actualmente se encuentran con licencia médica. En paralelo, se menciona la posibilidad de ofrecer un plan de retiro voluntario para personal de hasta 62 años, con un tope de 25 años de antigüedad, que contemplaría el pago del 90% del salario bruto –sin Ganancias– en una sola cuota.
Dentro del organismo, empleados y delegados gremiales interpretan estas señales como el inicio de un proceso de “racionalización” que podría redefinir por completo la estructura de ANSES. “Vamos a ver si con estas medidas también obligan a jubilarse a los directores que ya recontra pasaron los requisitos y nunca se van”, deslizan trabajadores que se sienten en la mira del ajuste.
Impacto en la atención y dudas sobre el futuro previsional
Uno de los puntos sensibles es qué ocurrirá con quienes se queden sin empleo y todavía no reúnan la edad jubilatoria, pese a contar con años de aportes. En ese contexto también se vuelve a poner bajo la lupa la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), destinada a personas mayores de 65 años sin jubilación ni pensión, que hoy equivale al 80% de un haber mínimo y se actualiza por movilidad.
La PUAM incluye cobertura médica a través de PAMI y acceso a asignaciones familiares, pero recibe cuestionamientos porque otorga el mismo beneficio a quienes tienen aportes incompletos y a quienes nunca aportaron, incluso extranjeros sin historial contributivo en el país. Este esquema se encuentra, según fuentes del sector, dentro del paquete de posibles reformas que el Gobierno analiza para la etapa previsional.
Preocupación gremial y denuncias de “desgaste institucional”
En redes sociales, dirigentes del Sindicato de Trabajadores de la ANSES (SECASFPI) difundieron las cifras que circularon en las últimas horas y denunciaron un proceso de “desgaste institucional” del organismo. También cuestionaron con dureza la reforma laboral, a la que señalan como la puerta de entrada para habilitar una ola de despidos y un retroceso en derechos laborales.
El secretario gremial Carlos Ortega trazó un paralelo con la década del noventa: “Soy un sobreviviente de los noventa, y se está gestando un proceso similar: primero desgastan el organismo desde la burocracia, donde nos dicen ‘sacamos esta oficina, ya no hacemos esto, ya no hacemos lo otro’ y con eso lo van limando”, advirtió.
“Primero desgastan el organismo desde la burocracia y con eso lo van limando”, afirmó el dirigente gremial Carlos Ortega, al comparar la situación actual con la de los años noventa.
Oficinas vacías y cambios en el régimen laboral
Las Unidades de Atención Integral (UDAI), históricamente el canal presencial para la tramitación de jubilaciones y otros beneficios, aparecen hoy con menor actividad tras la no prórroga de la ley de moratoria previsional. En varios puntos del país, las oficinas quedaron prácticamente desiertas y el impacto se siente tanto en la atención al público como en la carga de trabajo del personal.
A ese escenario se suma la posibilidad de un cambio profundo en el encuadre laboral. Puertas adentro se da por seguro que avanza un decreto, actualmente en la Jefatura de Gabinete, que implicaría el pase de ANSES al régimen de los ministerios, bajo el Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP), dejando atrás la Ley de Contrato de Trabajo, que hoy regula al organismo junto con su Convenio Colectivo.
La magnitud del achique final dependerá, según coinciden las fuentes, de la reforma previsional que el Gobierno impulse en los próximos meses: qué funciones quedarán bajo la órbita estatal, cuáles podrían transferirse al sector privado y cómo impactará una eventual suba de la edad jubilatoria y cambios en la PUAM. Actualmente, la ANSES administra haberes para algo más de 6,03 millones de jubilados y pensionados, de acuerdo con datos oficiales de la Subsecretaría de Seguridad Social.
Incluso se especula con que, una vez redefinidas las competencias del organismo y concretado el recorte, podría incorporarse personal nuevo para completar la nueva estructura. Mientras tanto, en los pasillos del organismo el clima es de incertidumbre: “Algo se viene”, es la frase que más se repite entre trabajadores que aguardan definiciones.

