Reza Pahlavi reclama presión sobre Irán y sueña con volver

El heredero del último sha vuelve a escena en plena crisis iraní

Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, durante una conferencia en Washington

NewsITe

Radicado en Estados Unidos desde hace más de cuatro décadas, Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, reapareció públicamente en Washington con un mensaje directo a la comunidad internacional. En medio de una ola de protestas que sacude al país persa desde fines de diciembre, el exiliado afirmó que confía en el colapso de la República Islámica y volvió a reclamar una intervención exterior que facilite una transición política.

Las manifestaciones, que comenzaron con reclamos económicos por la devaluación del rial y el aumento de los precios de alimentos y combustibles, derivaron rápidamente en un cuestionamiento frontal al sistema político y religioso instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. Organismos de derechos humanos denuncian cientos de muertos, miles de detenidos y ejecuciones vinculadas a la represión de las protestas.

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En ese contexto, Pahlavi declaró en conferencia de prensa en Washington que “la República Islámica caerá, no si, sino cuándo”, y reiteró que su objetivo es convertirse en una figura simbólica para encabezar una transición hacia una democracia laica. “Volveré a Irán”, sostuvo, al remarcar que su papel no sería el de restaurar la monarquía absoluta, sino el de facilitar un proceso de apertura política.

Un exilio que se prolonga desde 1979

Pahlavi abandonó Irán en 1978 para completar su formación como piloto de combate en Estados Unidos, cuando ya se vislumbraba el final del régimen de su padre, Mohammed Reza Pahlavi. La revolución liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini terminó por derrocar a la dinastía en 1979, obligando a la familia real a exiliarse. Desde entonces, el príncipe heredero no volvió a pisar su país natal.

Lejos del poder, Reza Pahlavi intentó durante años mantener viva la causa monárquica. Llegó a autoproclamarse sah en el exilio con el nombre de Reza II, pero el gesto tuvo escaso eco incluso entre sus seguidores. Con el tiempo, moderó su discurso y se concentró en instalarse como referente de una oposición laica, más amplia y adaptada al escenario político contemporáneo.

La presión internacional y el rol de Trump

Las recientes protestas en Irán coincidieron con una etapa de fuerte tensión entre Teherán y Washington. Según trascendidos en la capital estadounidense, el entonces presidente Donald Trump llegó a evaluar seriamente una intervención militar, aunque finalmente dio marcha atrás. Pahlavi aseguró haber pedido en reiteradas oportunidades que la Casa Blanca y otros gobiernos occidentales incrementaran la presión diplomática y política sobre el régimen iraní.

Fuera de Irán, es habitual ver retratos de Pahlavi en las movilizaciones de la diáspora contra los ayatolás. Desde 2013 encabeza el Consejo Nacional Iraní para Unas Elecciones Libres, una organización que se presenta como alternativa política al actual sistema teocrático. No obstante, analistas señalan que el verdadero peso de la oposición exterior sigue siendo difícil de medir y que dentro del país persisten múltiples corrientes, muchas de ellas críticas tanto del régimen como de la antigua monarquía.

Un liderazgo cuestionado y un régimen bajo presión

Organizaciones de derechos humanos estiman que al menos 2.572 personas murieron en la represión de las últimas protestas, aunque algunas fuentes elevan la cifra a alrededor de 15.000 víctimas. Estos datos refuerzan la percepción de vulnerabilidad del régimen en un contexto de crisis económica, aislamiento internacional y malestar social creciente.

  • Protestas iniciadas por reclamos económicos y extendidas al terreno político.
  • Denuncias de graves violaciones a los derechos humanos por parte del régimen.
  • Un exiliado que busca capitalizar el descontento como figura de transición.
  • Una comunidad internacional dividida sobre cómo actuar frente a Teherán.

“La República Islámica caerá, no si, sino cuándo”, afirmó Reza Pahlavi, convencido de que las protestas masivas terminarán por forzar un cambio de régimen en Irán.

Aunque algunos manifestantes corean su nombre y lo exhiben como símbolo de resistencia, el alcance real del liderazgo de Pahlavi sigue siendo incierto. Ni siquiera Estados Unidos tiene claro qué papel podría jugar en una eventual transición. Mientras tanto, las autoridades iraníes dan señales de estar dispuestas a negociar para aliviar la presión, al tiempo que refuerzan los mecanismos de control interno. En este escenario, el regreso del heredero del sha continúa siendo, por ahora, más una promesa que una posibilidad cercana.

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