“La robótica puede ser una herramienta educativa muy valiosa para acercar la escuela al mundo actual y promover aprendizajes colaborativos. Pero su desarrollo depende de un conjunto de condiciones: proyectos pedagógicos bien pensados, formación docente adecuada y un esquema de financiamiento que permita a las instituciones incorporar tecnología de manera sostenible”, afirmó el secretario ejecutivo de Aiepa (Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina), Martín Zurita.

De la Redacción de EL NORTE
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Desde hace unos años a esta parte, hablar de robótica ya no suena tan extraño para los niños y adolescentes de nuestra ciudad. Muchos formaron parte de la Colonia de Robótica que impulsa año a año la Municipalidad de San Nicolás, a través de Revolución Digital, durante los recesos escolares de verano e invierno. Una tendencia a la que se vienen sumando también varios establecimientos educativos de gestión privada, que incluyen a la robótica como una materia más de su currícula escolar.
Al respecto, EL NORTE dialogó con el secretario ejecutivo de Aiepa (Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina), Martín Zurita, quien brindó algunas consideraciones sobre la temática, teniendo en cuenta las oportunidades y desafíos que esta incorporación representa tanto para las familias como para la comunidad educativa, destacando el aporte al aprendizaje como las implicancias económicas que conlleva.
“Desde Aiepa observamos que la incorporación de robótica en las escuelas es una tendencia que se está extendiendo en distintas ciudades del país. En muchos casos, responde a la necesidad de que la escuela dialogue con un mundo cada vez más atravesado por la tecnología. La robótica permite trabajar habilidades muy valiosas en la formación de los estudiantes, como la resolución de problemas, el pensamiento lógico, la creatividad y el trabajo en equipo. En ese sentido, puede aportar experiencias de aprendizaje muy interesantes y acordes con los tiempos actuales”, consideró.
“Si como país queremos formar capital humano preparado para el futuro, creemos que el debate sobre educación tecnológica también debe incluir la cuestión del financiamiento”.
Martín Zurita, referente de AIEPA
Aunque aclaró que muchas de esas habilidades pueden desarrollarse a través de otras áreas del conocimiento, como la matemática, la lógica o las ciencias. “Por eso, desde Aiepa entendemos que la robótica no debería incorporarse simplemente como una moda, sino como parte de un proyecto educativo con objetivos pedagógicos claros”, dijo.
Inversión y equipamiento
Dando contexto a la enseñanza de robótica en las escuelas, Zurita marcó que cuando se habla de robótica, muchas veces se imagina un escenario de alta inversión en robots y equipamiento, pero en realidad existen distintas escalas posibles. Es posible comenzar con herramientas de programación, simuladores o aplicativos informáticos que permiten trabajar el pensamiento computacional sin necesidad de equipamiento complejo. Luego, si el proyecto institucional lo permite, pueden incorporarse kits o robots educativos que amplían la experiencia práctica.
En ese marco, tocó un punto sensible: “Desde Aiepa también señalamos que en la Argentina aparece un desafío estructural importante. Una gran parte de las escuelas privadas funciona con aranceles regulados y esos valores no contemplan, en general, inversiones tecnológicas significativas. Esto hace que muchas instituciones encuentren dificultades para financiar proyectos de robótica de mayor escala. En ese contexto, no es extraño que algunas escuelas soliciten a las familias que aporten dispositivos o equipamiento, como una forma de poder sostener estas propuestas”. Cabe destacar que los requerimientos económicos en los tiempos actuales no son tema menor para las familias, muchas de las cuales ya hacen esfuerzos para mantener el correcto pago de las cuotas.
Recursos y formación docente
“Si como país queremos formar capital humano preparado para el futuro, desde Aiepa creemos que el debate sobre educación tecnológica también debe incluir la cuestión del financiamiento. La incorporación de tecnología en las escuelas requiere recursos y también políticas públicas que acompañen y faciliten su desarrollo”, afirmó el entrevistado.
Y agregó: “A esto se suma otro problema de fondo que también advertimos desde nuestra entidad: la formación docente. Hoy en la Argentina no solo hay pocos especialistas en robótica educativa, sino que incluso faltan profesores en áreas clave como matemática, física, química o tecnología. Esta situación condiciona la expansión de estas propuestas, ya que muchos proyectos de menor costo requieren justamente docentes con sólida formación en ciencias duras”.
“En definitiva, la robótica puede ser una herramienta educativa muy valiosa para acercar la escuela al mundo actual y promover aprendizajes colaborativos. Pero su desarrollo depende de un conjunto de condiciones: proyectos pedagógicos bien pensados, formación docente adecuada y un esquema de financiamiento que permita a las instituciones incorporar tecnología de manera sostenible. Ese es el camino para que estas propuestas puedan crecer y llegar a más escuelas en todo el país”, concluyó Martín Zurita.

