Un joven de 21 años, señalado como operador de una banda narco que disputa el control territorial en el oeste de Rosario, fue detenido tras una denuncia vecinal por una discusión con su pareja. Sobre él pesan pedidos de captura por homicidio y microtráfico, en un contexto de creciente violencia e intimidaciones vinculadas a la interna entre organizaciones criminales.

Un joven de 21 años, sindicado como operador de una banda que actúa en el oeste de Rosario, fue aprehendido en la noche de este viernes en el complejo habitacional de Rouillón y Seguí, luego de que vecinos denunciaran que mantenía una discusión con su pareja, según informaron fuentes oficiales.
Sobre el sospechoso pesan pedidos de captura por hechos de violencia recientes, entre ellos un homicidio, además de causas vinculadas al microtráfico de drogas. Su nombre figura en investigaciones relacionadas con la disputa territorial que mantienen distintas organizaciones criminales por el control de puntos de venta en la ciudad.
El arresto se produjo en Rouillón al 3500, cuando personal del Comando Radioeléctrico intervino tras el aviso de los vecinos. De acuerdo con la información oficial, el joven intentó escapar al advertir la presencia policial, pero fue alcanzado a pocos metros. En ese momento presentó un DNI correspondiente a su hermano menor, aunque los efectivos lograron reconocerlo.
Durante el procedimiento también fue demorada su pareja, quien habría intentado entorpecer la detención. En el lugar se secuestraron cuatro teléfonos celulares, que serán peritados en el marco de las causas en curso.
La aprehensión se da en un contexto de recrudecimiento de la violencia en la ciudad. El jueves, en un puente peatonal de Circunvalación y Uriburu, apareció colgada una pancarta con escraches dirigidos a integrantes de una organización criminal que disputa el control de plazas de venta de droga con remanentes de otra histórica banda local, mediante balaceras y ataques contra personas.
La llamada “narcomanta” apuntaba contra el presunto jefe del grupo y contra otro referente delictivo, a quienes se les reprochaba utilizar como sicarios al joven detenido y a otro hombre mencionado en el mensaje.
Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que los hechos de violencia e intimidación pública registrados durante la última semana se enmarcan en un conflicto protagonizado por terceras y cuartas líneas de bandas criminales que operan en Rosario.
El sospechoso ya había sido mencionado en investigaciones previas. En mayo de 2025, su padre, un taxista, murió tras permanecer 40 días internado por un ataque a balazos sufrido el 2 de abril en barrio San Francisquito. En ese momento, investigadores deslizaron que el hombre habría sido víctima indirecta de los problemas callejeros de su hijo.
Según archivos policiales, cuando tenía 17 años sobrevivió a un ataque a tiros en el playón de Seguí y Espinillo que lo dejó en grave estado.
Entre las cuentas pendientes que se le atribuyen figura un homicidio ocurrido en octubre de 2025 en un patio abierto entre monoblocks de la zona oeste de la ciudad.
El joven quedó a disposición de la Justicia mientras avanzan las actuaciones correspondientes.

