Rosario: la trama del enfermero que vendía fentanilo del PAMI y quedó imputado tras la muerte de un hombre

La investigación federal expuso un circuito ilegal de desvío de medicamentos de uso hospitalario para consumo recreativo, con consecuencias fatales

Foto de Infobae

Un enfermero fue imputado por la Justicia federal acusado de vender fentanilo y otras sustancias de uso médico que terminaron vinculadas a la muerte de un hombre en Rosario. La causa reveló un circuito ilegal de desvío de medicamentos desde el PAMI hacia el consumo recreativo, con graves riesgos para la salud.

El caso comenzó a tomar forma el 3 de octubre del año pasado, durante una audiencia de imputación en la que se investigó la sobredosis de una sustancia medicinal que derivó en el fallecimiento de un hombre identificado como E.G.M. La pesquisa, según reconstruyó Infobae, permitió confirmar que detrás de los robos de este tipo de drogas no había únicamente un uso médico irregular, sino un negocio ilegal vinculado al narcotráfico.

Durante al menos dos años, el desvío de sustancias como fentanilo y propofol había sido asociado a circuitos internos del sistema de salud. Sin embargo, los fiscales lograron establecer que existía una red de comercialización para consumo recreativo, lo que modificó el enfoque de la investigación.

El circuito ilegal y la provisión desde el sistema de salud

Los fiscales Martín Uriona, de la Procunar —a cargo de Diego Iglesias—, junto a Matías Mene y Soledad García, comprobaron que el enfermero Luis Emmanuel Benavidez vendía ampollas de fentanilo y bromuro de vecuronio desde marzo de 2023.

El imputado obtenía estos medicamentos del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), donde trabajaba. Según la investigación, operaba con escasos controles, lo que le permitía acceder y desviar sustancias altamente reguladas.

Uno de sus clientes era E.G.M., con quien mantenía contacto frecuente a través de WhatsApp. En esas conversaciones, el enfermero —agendado como “Luisfa”, “Luis Central” o “Luis Falopa”— ofrecía las sustancias como drogas recreativas y brindaba instrucciones para su consumo.

En uno de los intercambios, el imputado le indicó cómo preparar las dosis para evitar una sobredosis. “Ey, Colo, escucha, prepárate la ampolla, acordate del diez, con dos ampollas de esas y después saca un centímetro y volvele a cargar con una ampolla porque si no va a quedar muy concentrada y te vas a pasar para el otro lado y hacete de a poco. Cualquier cosa, avísame”, le explicó en un audio.

La investigación, citada por Infobae, también detectó que el enfermero ofrecía otras sustancias aún más potentes. “Te conseguí vecuronio”, le escribió a la víctima, quien preguntó: “¿Más fuerte que el fentanilo es?”. “Obvioooooo”, respondió.

La muerte de la víctima y las pruebas recolectadas

El 13 de agosto de 2023, E.G.M. fue encontrado muerto en su vivienda de Rosario. En el lugar se hallaron una jeringa utilizada y un envase de bromuro de vecuronio inyectable, lo que reforzó la hipótesis de una sobredosis vinculada a las sustancias adquiridas.

La primera pista surgió a partir del testimonio de la novia de la víctima, quien había advertido previamente sobre el consumo. El 8 de julio, la mujer envió un video al padre del hombre donde se veía una ampolla de fentanilo y relató que, tras consumirla, “se desmayó en el sillón”.

El análisis del celular de la víctima por parte del Escuadrón de Operaciones Antidrogas de Gendarmería Nacional permitió recuperar conversaciones y búsquedas en internet que evidenciaban el interés por los efectos de estas drogas. Entre ellas figuraban consultas como “cloruro de potasio dosis letal”, “vecuronio vs fentanilo” y “cómo entrar en coma con fentanilo”.

En los últimos mensajes, la víctima había planteado: “¿Si te pasas con eso, te vas con Jesús?”. La respuesta nunca llegó. El enfermero le escribió nuevamente: “¿Y?”, pero el hombre ya había fallecido.

El allanamiento, los elementos secuestrados y la imputación

El 30 de septiembre de 2025, la Justicia autorizó un allanamiento realizado por Gendarmería. En el domicilio de Benavidez se encontraron cuatro ampollas de fentanilo, 96 frascos de bromuro de vecuronio y 98 jeringas hipodérmicas.

Además, se secuestraron distintos medicamentos de venta bajo receta, entre ellos metformina, ezetimibe, furosemida, Blokium B12 y adrenalina, lo que evidenció el manejo irregular de múltiples sustancias.

Durante el procedimiento también se halló una pistola Bersa calibre 9 milímetros con municiones, sin autorización legal para su tenencia.

Benavidez había sido designado como enfermero del PAMI en 2014 y contaba con habilitación profesional en Santa Fe, además de formación como técnico en instrumentación quirúrgica en Entre Ríos. Según la investigación, se desplazaba con frecuencia entre Rosario y Concepción del Uruguay.

La Justicia federal lo imputó por comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud, peculado y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil. El caso dejó expuesto un aspecto crítico del sistema sanitario: el desvío de medicamentos altamente peligrosos hacia circuitos ilegales de consumo.

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