Rusia mostró poderío militar en el Día de la Victoria

Putin encabezó el tradicional desfile militar en la Plaza Roja

Desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú

NewsITe

Rusia realizó este sábado su tradicional desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú, al cumplirse 81 años de la derrota de la Alemania nazi por parte de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, conocida en ese país como la Gran Guerra Patriótica. El acto, uno de los eventos más simbólicos del calendario político ruso, combinó mensaje histórico, exhibición militar y referencias directas al conflicto que Moscú mantiene actualmente en Ucrania.

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El presidente Vladimir Putin encabezó la ceremonia y pronunció un discurso ante tropas, veteranos e invitados extranjeros. En su intervención, definió al Día de la Victoria como la festividad “sagrada, brillante y más importante” para Rusia, al subrayar que el país se construye en buena medida sobre la memoria de aquella contienda y del enorme costo humano que implicó para la población soviética.

Putin sostuvo que “preservar la memoria de los acontecimientos de la Gran Guerra Patriótica, así como su verdadera historia y sus héroes, es una cuestión de honor para el país y el pueblo ruso”. En esa línea, recordó que los soldados soviéticos “sufrieron grandes pérdidas y realizaron un gran sacrificio en nombre de la libertad y la dignidad de los pueblos de Europa”, reforzando la narrativa oficial que presenta a Rusia como heredera directa de aquella victoria frente al nazismo.

El desfile incluyó el tradicional paso de unidades del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, vehículos blindados y sistemas de defensa, además de un contingente de la República Popular Democrática de Corea, cuyo régimen mantiene una estrecha relación política y militar con Moscú. El cierre estuvo a cargo de un espectáculo aéreo sobre la Plaza Roja, con formaciones de aeronaves sobrevolando el centro histórico de la capital rusa.

Un mensaje hacia Occidente y referencias al frente de guerra

En otro tramo de su discurso, el mandatario ruso vinculó de forma explícita el recuerdo de 1945 con la situación bélica actual. Afirmó que las fuerzas armadas rusas hoy se enfrentan a “una agresiva fuerza armada y respaldada por todo el bloque de la OTAN” y aseguró que, pese a ese escenario, “los soldados rusos siguen avanzando a pesar de la situación”, de acuerdo con la reconstrucción difundida por la agencia Xinhua.

De este modo, el Kremlin buscó reforzar la idea de continuidad entre la lucha contra el nazismo y la ofensiva en territorio ucraniano, un encuadre que suele ser rechazado por las potencias occidentales y por el gobierno de Kiev. Analistas internacionales señalan que estos actos tienen una fuerte carga simbólica hacia la opinión pública interna, al presentar el conflicto actual como una nueva batalla existencial para Rusia.

Putin también se refirió al reciente ataque contra una sede regional de control aéreo en la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia. Calificó el episodio como “otro acto más de terrorismo cometido por parte de Kiev” y acusó directamente al “régimen de Kiev” de haber lanzado un ataque contra esa instalación, de acuerdo con la versión recogida por el medio Actualidad RT.

Memoria histórica y rituales del 9 de mayo

Tras el desfile, el presidente ruso y los líderes extranjeros presentes se trasladaron al Jardín de Alejandro, donde depositaron flores en la Tumba del Soldado Desconocido, uno de los monumentos más emblemáticos dedicados a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Este gesto forma parte del protocolo habitual del 9 de mayo, jornada que combina desfiles militares, actos conmemorativos y ceremonias de carácter solemne.

Rusia celebra el Día de la Victoria y sus desfiles centrales en Moscú de manera ininterrumpida desde 1995, según medios recogidos por la Agencia Noticias Argentinas. Con el correr de los años, el evento fue ganando protagonismo político y mediático, convirtiéndose en una vidriera para el poder militar ruso y en una herramienta clave de construcción de identidad nacional.

  • El Día de la Victoria recuerda la capitulación de la Alemania nazi ante la Unión Soviética en 1945.
  • La fecha se consolidó como una de las principales efemérides del calendario ruso tras la disolución de la URSS.
  • El conflicto en Ucrania atravesó el tono y el contenido del discurso oficial de este año.

“Los soldados rusos siguen avanzando a pesar de la situación”, destacó Vladimir Putin al vincular el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial con la campaña militar actual.

En el escenario de creciente tensión entre Moscú y las capitales occidentales, el desfile del Día de la Victoria vuelve a funcionar como una plataforma para que el Kremlin proyecte fortaleza interna, cohesión política y capacidad militar, al tiempo que refuerza un relato histórico que busca legitimar su accionar en el frente de guerra y en el tablero internacional.

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