Ambos gobiernos se acusaron mutuamente de incumplir la tregua y reportaron ataques en distintos frentes

Rusia y Ucrania volvieron a enfrentarse durante el fin de semana en torno a la tregua especial dispuesta por la Pascua ortodoxa. A pesar del anuncio de un alto el fuego por 32 horas, ambos países denunciaron múltiples violaciones y confirmaron que las hostilidades continuaron en distintos frentes del conflicto.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que las fuerzas ucranianas incumplieron la tregua en 1.971 oportunidades entre las 16 del sábado y las 8 del domingo, hora local. Según ese informe, Ucrania lanzó ataques nocturnos contra posiciones rusas en la región de Dnipropetrovsk y realizó intentos de avanzar sobre zonas de Sumy y Donetsk. También indicó que se produjeron ataques en regiones fronterizas que habrían dejado civiles heridos.
En paralelo, Kiev sostuvo que fue Rusia la que no respetó el alto el fuego. El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas informó que, hasta las 7 de la mañana del 12 de abril, registró 2.299 violaciones por parte de las tropas rusas. Funcionarios ucranianos señalaron que se produjeron decenas de ataques aéreos y bombardeos sobre áreas pobladas, posiciones defensivas y regiones limítrofes, con víctimas reportadas en la zona de Sumy, de acuerdo con la agencia Ukrinform.
Una tregua breve que no logró frenar las hostilidades
El presidente ruso, Vladimir Putin, había declarado el alto el fuego con motivo de la Pascua ortodoxa, una de las celebraciones religiosas más importantes para los cristianos de esa rama. La tregua regía desde la tarde del sábado hasta la noche del domingo, con la posibilidad —según Kiev— de extenderla si existía voluntad política de ambas partes.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que su país tenía la intención de respetar el cese de hostilidades y que respondería “de la misma manera” en caso de nuevos ataques. Voceros ucranianos indicaron que trasladaron a Moscú la opción de prolongar el alto el fuego más allá de la festividad, algo que finalmente no se concretó.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitry Peskov declaró en una entrevista televisiva que Rusia reactivaría su “operación militar especial” una vez vencida la tregua, a menos que Zelenski “reuniera el valor” para negociar un acuerdo de paz. Tras la expiración del alto el fuego, Moscú confirmó que sus fuerzas retomaron las operaciones ofensivas.
El Ministerio de Defensa ruso llegó a contabilizar 6.558 presuntas violaciones de la tregua por parte de Ucrania a lo largo del período pascual, incluyendo ataques con artillería y drones contra objetivos militares y civiles en las regiones fronterizas de Belgorod y Kursk. Entre los incidentes mencionados, Rusia señaló el daño causado por un dron a una estación de servicio en la ciudad de Lgov, en Kursk.
Aun así, las autoridades rusas admitieron que la intensidad de los bombardeos ucranianos disminuyó durante las horas centrales de la Pascua, aunque insistieron en que los ataques no se detuvieron por completo. Desde el lado ucraniano se replicó con cifras propias de violaciones rusas, remarcando que se mantuvieron los disparos de artillería y los bombardeos contra áreas pobladas y posiciones defensivas.
Persisten las tensiones mientras se activan movimientos diplomáticos
Tanto Rusia como Ucrania informaron la continuidad de las hostilidades a pesar del alto el fuego, en una dinámica que repite lo ocurrido en la tregua pascual del año pasado, que tampoco logró consolidarse ni extenderse.
El escenario confirma las dificultades para establecer pausas humanitarias duraderas en un conflicto que ya lleva más de dos años. Con las líneas del frente prácticamente estables y sin avances concretos en la vía diplomática, cada intento de tregua queda condicionado por la desconfianza mutua y las necesidades militares de ambos bandos.
En paralelo a la situación en el campo de batalla, Vladimir Putin mantuvo una conversación telefónica con su par iraní, Masoud Pezeshkian, para analizar la situación en Oriente Medio. El Kremlin informó que el diálogo se centró en los últimos acontecimientos de seguridad y en la coordinación política entre Moscú y Teherán.
Además, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, iniciará una visita oficial a China por invitación de Wang Yi. La agenda incluye el estado de la guerra en Ucrania, la situación en Medio Oriente y la relación estratégica entre ambos países.

