Reforma del Código Urbano entre protestas y acusaciones

NewsITe
El Concejo Deliberante de San Isidro aprobó una profunda reforma del Código de Ordenamiento Urbano (COU) en una sesión cargada de tensión, gritos y abucheos de vecinos que cuestionan el impacto del nuevo esquema urbanístico sobre sus barrios. La iniciativa, impulsada por el intendente Ramón Lanús, obtuvo 14 votos a favor, 10 en contra y 4 abstenciones, en medio de un fuerte operativo policial dentro y fuera del recinto.
De acuerdo con el proyecto sancionado, la normativa introduce cambios en sectores de Villa Adelina, Boulogne y la franja costera del distrito. Entre los puntos centrales se destaca la reducción de la superficie mínima de los monoambientes, la habilitación de tipologías multifamiliares en lotes pequeños y un incremento en las alturas permitidas para emprendimientos comerciales, especialmente en zonas cercanas a la costa.
En algunos sectores, la superficie mínima de los monoambientes pasa de 55 a 35 metros cuadrados, lo que para el oficialismo permitirá ampliar la oferta de vivienda y generar unidades más accesibles para jóvenes y familias que buscan alquilar o comprar su primera propiedad. También se contemplan construcciones compactas y edificaciones de hasta 6,5 metros de altura en áreas comerciales, lo que abre la puerta a nuevos desarrollos inmobiliarios.
Defensa oficial y reclamos vecinales
El gobierno municipal defendió la reforma al sostener que se trata de una actualización necesaria para ordenar el crecimiento urbano con una mirada de largo plazo. Desde el entorno de Lanús remarcan que el nuevo COU incorpora criterios de preservación patrimonial y ambiental, como la prohibición de viviendas sobre la línea de costa, la protección de la barranca natural y la catalogación de inmuebles anteriores a 1946 para evitar su demolición indiscriminada.
Sin embargo, un amplio grupo de vecinos de Villa Adelina, Boulogne, Beccar y otras localidades del partido rechazó la medida y denunció que el proyecto se aprobó “a espaldas de la gente”, sin instancias suficientes de participación ciudadana ni una audiencia pública que permitiera canalizar objeciones y propuestas. Durante la jornada, decenas de manifestantes marcharon desde la Municipalidad hasta el Concejo Deliberante bajo la consigna: “No al cambio de COU. No a los edificios arruinando nuestros barrios”.
- Cuestionamientos por la falta de audiencia pública previa.
- Preocupación por el impacto en tránsito, servicios e inundaciones.
- Reclamos por una mayor participación en el diseño urbano.
La tensión creció cuando solo un reducido grupo de manifestantes pudo ingresar al recinto, lo que derivó en forcejeos y momentos de fricción con efectivos policiales. “Nosotros los vecinos nos vamos muy desilusionados. Porque realmente el oficialismo decidió cómo tenemos que vivir nosotros”, expresó la arquitecta Alejandra García, residente de Villa Adelina, al finalizar la sesión.
“No somos barras, somos vecinos”, le reclamó otra habitante al presidente del Concejo Deliberante, Jorge Álvarez, en pleno debate, sintetizando el clima de malestar que dominó la jornada.
Desde la oposición, concejales plantearon la necesidad de contar con estudios de impacto ambiental y de movilidad antes de habilitar mayores densidades edilicias, y alertaron por posibles efectos negativos sobre el tránsito, las inundaciones y la prestación de servicios básicos. En redes sociales, Lanús celebró la sanción como un “paso histórico” que, según destacó, busca generar “más viviendas accesibles” y al mismo tiempo proteger el patrimonio y la costa del distrito.
Tras la aprobación, asambleas barriales adelantaron que continuarán con acciones y presentaciones para intentar revertir o modificar el esquema aprobado. El debate por el modelo de ciudad y el rol del mercado inmobiliario en San Isidro promete seguir abierto en las próximas semanas.

