El sistema financiero ajusta su cartera entre pesos y dólares

El crédito al sector privado en pesos desaceleró su marcha en abril y volvió a mostrar una leve caída en términos reales, mientras que los préstamos en dólares tomaron impulso en un contexto de mayor estabilidad cambiaria. De acuerdo con un informe de la consultora Equilibra, procesado por Agencia Noticias Argentinas, el financiamiento total en moneda local se redujo 0,1% desestacionalizado, una vez descontado el efecto de la inflación.
Esta variación refleja la continuidad del estancamiento observado en el primer trimestre del año, período en el cual el crédito en pesos prácticamente no se movió, con una suba real de apenas 0,1%. En el mercado financiero esperan que una baja más pronunciada de las tasas de interés en los próximos meses pueda reactivar la demanda de préstamos y apuntalar de forma gradual la actividad económica.
En el segmento corporativo, el freno fue más marcado: los préstamos en pesos a empresas retrocedieron 0,9% real en abril, luego de haber registrado un crecimiento de 2,8% en los tres primeros meses del año. El estudio atribuye esta corrección al derrumbe de las líneas de adelantos en cuenta corriente, que mostraron una caída de 4,1% real desestacionalizada, aun cuando las tasas ya se ubican por debajo del ritmo de aumento de los precios.
El comportamiento de las familias fue diferente. Tras varios meses de contracción, los créditos al consumo en pesos volvieron a terreno positivo con una suba real de 0,4%, impulsada principalmente por los préstamos prendarios y las líneas hipotecarias, que comienzan a recomponerse desde niveles muy deprimidos. Sin embargo, el informe advierte que el uso de tarjetas y los créditos personales siguen condicionados por altos índices de morosidad.
Fuerte expansión en dólares y morosidad elevada
Mientras el crédito en pesos se mantiene prácticamente congelado, el financiamiento en moneda extranjera mostró una dinámica opuesta. En abril, los préstamos en dólares al sector privado crecieron 6,9% en términos reales, favorecidos por un escenario de mayor calma cambiaria y por el incremento de los depósitos en esa moneda dentro del sistema bancario.
Dentro de ese desempeño, los préstamos a empresas lideraron la expansión, con un aumento del 7,1% real, acompañados por un crecimiento de 5,6% en los créditos destinados a familias. El informe de Equilibra remarca que, a partir de cambios regulatorios recientes, por primera vez comenzaron a concretarse financiaciones personales en moneda dura, una modalidad que hasta ahora estaba muy acotada en el mercado local.
Pese a la mejora en algunos segmentos, el consumo financiado sigue mostrando señales de fragilidad. El uso de tarjetas de crédito y los préstamos personales no lograron repuntar debido a los elevados niveles de incobrabilidad: la mora bancaria alcanza el 11,6% en el caso de plásticos y trepa al 13,8% en las líneas personales, lo que obliga a las entidades a mantener criterios más estrictos a la hora de otorgar nuevos créditos.
Para el segundo trimestre, los bancos no prevén cambios significativos en la oferta de financiamiento, aunque proyectan una leve mejora en la demanda, liderada por el sector comercial, en la medida en que continúe la baja de tasas y se consolide la estabilidad cambiaria.
Con este escenario mixto —crédito en pesos prácticamente frenado y un mayor dinamismo en dólares—, el sistema financiero se prepara para una etapa en la que la clave será la recuperación de la confianza y del ingreso real de empresas y familias para volver a traccionar el financiamiento a la economía.

