Semana del Parto Respetado: cinco claves para un nacimiento seguro

Argentina refuerza derechos en la Semana Mundial del Parto Respetado

Madre con su bebé en un parto respetado

NewsITe

Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, una iniciativa impulsada desde 2004 por la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR) y adoptada en numerosos países, entre ellos la Argentina. El objetivo es visibilizar la importancia de una atención que priorice el bienestar físico y emocional de la persona gestante y su bebé, garantice información clara y respete sus tiempos y decisiones en el embarazo, el parto y el posparto.

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En nuestro país, el enfoque del parto respetado se alinea con las recomendaciones de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que promueven un modelo de atención centrado en la persona gestante. Esto implica escuchar sus necesidades, valorar sus emociones y favorecer su autonomía. Lejos de oponerse a la medicina, se trata de complementarla, evitando intervenciones innecesarias y poniendo la tecnología al servicio de los derechos de quien pare y de quien nace.

El parto respetado busca garantizar que cada persona gestante pueda tomar decisiones informadas, estar acompañada por quien elija y transitar el nacimiento de forma segura, sin violencia obstétrica y con un trato digno. Entre las prácticas clave se destacan el contacto piel a piel inmediato, el inicio temprano de la lactancia y la no separación injustificada del binomio mamá-bebé, siempre que las condiciones de salud lo permitan.

Cinco prácticas que transforman la experiencia del nacimiento

Especialistas como el Dr. Hernán Jensen, miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), y la Dra. Cecilia Baston, coordinadora de Internación Conjunta del Sanatorio Otamendi, señalan cinco prácticas que hoy están cambiando la manera de nacer en maternidades públicas y privadas.

  • Parto en el agua: permite atravesar el trabajo de parto, y en algunos casos también el nacimiento, en una bañera con agua tibia. El agua favorece la relajación muscular, alivia el dolor, facilita el movimiento y puede reducir la necesidad de intervenciones médicas. Para muchas mujeres, es una forma de vivir el nacimiento de manera más consciente y conectada con su cuerpo.
  • Internación conjunta: el recién nacido permanece en la misma habitación que su madre y su familia, evitando separaciones innecesarias. Este modelo fortalece el vínculo temprano, mejora la comprensión de las necesidades del bebé y fomenta la participación activa de los padres en los cuidados desde el primer día.
  • Contacto piel a piel: apenas nace, el bebé se coloca directamente sobre el pecho de su madre, manteniendo ese contacto continuo incluso durante el traslado a la habitación. Esta práctica, respaldada por abundante evidencia científica, favorece el inicio de la lactancia, regula la temperatura y la frecuencia cardíaca del recién nacido y facilita su adaptación a la vida extrauterina.
  • La “hora sagrada”: se denomina así a la primera hora de vida, en la que se prioriza el encuentro íntimo entre madre e hijo, postergando toda intervención que no sea imprescindible. En ese período se producen fenómenos hormonales clave y el bebé se encuentra en un estado de alerta especial, con conductas innatas que facilitan el inicio del apego y de la lactancia.
  • Acompañamiento continuo: parir acompañada es un derecho. La presencia de la pareja, de una amiga o de un familiar de confianza contribuye a disminuir el miedo, brindar contención emocional y mejorar la experiencia del parto. Las políticas de parto respetado insisten en que la persona gestante debe poder elegir quién estará a su lado en ese momento.

Un marco legal que garantiza el parto humanizado

La Argentina cuenta con una legislación específica en la materia: la Ley Nacional 25.929 de Parto Humanizado, sancionada en 2004 y reglamentada en 2015. Esta norma reconoce el derecho a recibir información comprensible sobre cada procedimiento, a un parto que respete los tiempos biológicos y psicológicos de la persona gestante, y a elegir libremente a quien la acompañe durante el trabajo de parto, el parto y el posparto.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Ley 6365 de Parto Respetado y Atención Perinatal, aprobada en 2020, detalla los mecanismos para garantizar estos derechos tanto en el sistema público como en el privado. Entre otros puntos, refuerza la obligación de brindar un trato sin violencia verbal, física ni simbólica, evitar prácticas invasivas injustificadas —como episiotomías de rutina o cesáreas sin indicación médica— y facilitar el contacto piel a piel permanente y la lactancia desde el inicio, siempre que la situación clínica lo permita.

“El parto respetado no resta protagonismo a la atención médica: la ordena en función de las necesidades y derechos de la persona que pare y del recién nacido”, coinciden los especialistas consultados.

En la Semana Mundial del Parto Respetado, las organizaciones de salud, sociedades científicas y colectivos de usuarias llaman a reforzar la información y a exigir el cumplimiento efectivo de estas leyes, con el objetivo de que cada nacimiento sea una experiencia segura, cuidada y verdaderamente respetuosa.

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