La tensión internacional por la crisis en Venezuela golpeó a las petroleras argentinas que cotizan en Wall Street, mientras el Banco Central sostuvo el mercado cambiario con compras de dólares y el tipo de cambio cerró la semana con una leve baja.

La última semana en los mercados argentinos estuvo atravesada por dos factores de peso: el cumplimiento de los pagos de deuda en dólares y el impacto financiero de la crisis política en Venezuela, que elevó la aversión al riesgo y golpeó de lleno a los activos vinculados al sector energético. En ese contexto, las acciones petroleras que cotizan en el exterior sufrieron caídas de hasta 9%, mientras que el Banco Central logró sostener el mercado cambiario con compras de divisas y una leve baja del dólar.
El Gobierno afrontó durante estos días el pago de amortización de capital e intereses de bonos Globales y Bonares, una obligación que coincidió con un escenario internacional más adverso. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos, para ser juzgado por narcoterrorismo, provocó un fuerte reacomodamiento geopolítico y financiero que se reflejó en los mercados regionales.
En paralelo, el Banco Central obtuvo un préstamo por USD 3.000 millones a través de un REPO con bancos internacionales. De ese monto, el Tesoro utilizó cerca de USD 2.000 millones para cumplir con los vencimientos de deuda. Si bien la operación permitió garantizar los pagos, su impacto directo sobre las reservas fue limitado y no logró contrarrestar el deterioro del clima financiero global.
El nerviosismo internacional pesó más que la noticia del financiamiento. La expectativa de que Venezuela pase a ser un proveedor central de petróleo para las refinerías estadounidenses presionó a la baja los precios del crudo y afectó de manera directa a las compañías energéticas argentinas, que dependen en buena medida del valor de ese commodity para sus proyecciones de ingresos.
Golpe a las acciones y suba del riesgo país
En ese marco, el mercado bursátil local mostró un desempeño débil. El índice S&P Merval, según publicó Infobae, cerró la semana en 3.089.461 puntos, con una baja de 1,2% en pesos y de 0,4% medido en dólares financieros. La corrección estuvo vinculada tanto a la presión externa como a la toma de ganancias luego de las subas previas.
El mayor impacto se observó en los papeles energéticos que cotizan en Nueva York. Los ADR de YPF retrocedieron casi 7% en la semana y quedaron por debajo de los 34 dólares por acción. Pampa Energía registró una caída cercana al 9%, mientras que Central Puerto perdió alrededor de 4% y Vista Energy más de 5%. El mercado incorporó rápidamente el escenario de menores precios internacionales del petróleo, un factor clave para estas empresas.
Los bonos soberanos en dólares también reflejaron el clima de cautela. A pesar de que el país cumplió con los pagos de capital e intereses, los títulos tuvieron una baja marginal y el riesgo país subió nueve puntos básicos, hasta ubicarse en 566 unidades. El movimiento mostró que, aun con los compromisos honrados, los inversores siguen atentos a la fragilidad externa.
Un informe de Adcap Grupo Financiero, retomado por Infobae, sostuvo que la reacción positiva inicial al REPO del Banco Central fue de corta duración. Según ese análisis, la operación estaba mayormente descontada por el mercado antes de los pagos del 9 de enero, por lo que el efecto favorable se diluyó rápidamente y dio paso a una toma de ganancias moderada.
Desde Wise Capital, Ignacio Morales señaló que la demanda estacional de pesos, elevada en diciembre, comenzaría a revertirse en la segunda mitad de enero y febrero. Aun así, remarcó que con una inflación proyectada cercana al 20% anual, los rendimientos en moneda local siguen siendo altos en términos reales, aunque el desafío del Gobierno será extender los plazos de la deuda.
Por su parte, el Grupo SBS advirtió que la crisis venezolana puede reconfigurar no solo el mapa geopolítico regional sino también el mercado petrolero. En su visión, los factores externos que impactan sobre las cuentas en dólares de la Argentina serán determinantes este año, en un contexto en el que el Banco Central busca acumular reservas para reducir el riesgo país y volver al financiamiento internacional. Estos datos surgen del informe retomado por Infobae.
Compras del Banco Central y comportamiento del dólar
Mientras el frente financiero mostraba volatilidad, el mercado cambiario se mantuvo relativamente estable. El nuevo régimen de bandas de flotación fue asimilado con rapidez por los operadores, con un Banco Central nuevamente activo del lado de la demanda. La autoridad monetaria compró divisas en las cinco ruedas de la semana, en un mercado que movió en promedio unos USD 500 millones diarios.
En total, el Banco Central adquirió USD 218 millones en el mercado de contado. Al mismo tiempo, las reservas internacionales brutas crecieron en USD 1.297 millones y alcanzaron los USD 44.396 millones. Tal como expuso Infobae, la suba se explicó por la liquidación de divisas de la privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue, que aportó alrededor de USD 700 millones, y por el remanente de la operación de REPO.
El tipo de cambio mayorista cerró la semana en 1.465 pesos, lo que implicó una baja de 10 pesos, equivalente a un retroceso de 0,7%. En la semana previa había mostrado un movimiento opuesto, con una suba de 1,4%. El valor quedó así un 5% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, fijado en 1.537,58 pesos para el cierre del viernes.
En el segmento minorista, el dólar ofrecido al público en el Banco Nación terminó en 1.490 pesos para la venta, cinco pesos menos que el viernes anterior. En el promedio del sistema financiero, la cotización fue de 1.483,19 pesos para la venta y 1.439,77 pesos para la compra.
El dólar blue, por su parte, cerró la semana en 1.505 pesos para la venta. A lo largo de los últimos cinco días retrocedió 35 pesos, lo que representó una baja de 2,3%. De este modo, el mercado informal acompañó la tendencia levemente bajista que se observó en los demás segmentos.

