La operación que impulsó el Ministerio de Economía para fortalecer las reservas no generó impacto en la plaza local. Bonos sin reacción y un Riesgo País en 633 puntos marcan la falta de entusiasmo de los inversores.

El mercado financiero recibió con frialdad la colocación de deuda que el Gobierno de Javier Milei realizará mañana, pese a la intención oficial de enviar una señal de fortaleza respecto del financiamiento para afrontar los próximos vencimientos. La reacción fue mínima y el indicador de Riesgo País permaneció por encima de los 600 puntos, un nivel que limita cualquier intento de financiamiento externo. La falta de entusiasmo de los inversores volvió a quedar en evidencia en una jornada sin movimientos relevantes.
Según explicaron desde el Ministerio de Economía, la operación busca asegurar dólares para cumplir con los pagos de deuda sin recurrir a las reservas del Banco Central. Luis Caputo, titular del Palacio de Hacienda, sostuvo que este esquema permitirá que las próximas divisas que compre el país puedan sumarse como reservas propias, al no necesitarse para cancelar compromisos inmediatos. Sin embargo, la estrategia no logró cambiar el humor de la plaza financiera.
El comportamiento de los bonos bajo legislación extranjera acompañó esa apatía, con cotizaciones laterales que impidieron cualquier mejora en el índice de riesgo. Así, el Riesgo País cerró en 633 puntos, lo que refleja la desconfianza persistente sobre el rumbo económico. Con estos valores, el país queda virtualmente imposibilitado de emitir deuda en los mercados internacionales, ya que debería convalidar tasas superiores al 10% anual en dólares.
Una señal que no alcanza para mejorar las expectativas del mercado
La colocación anunciada corresponde a un título con legislación local, un formato que restringe la participación de grandes fondos internacionales y reduce la profundidad del mercado disponible. Esta característica, señalan operadores, también limita la efectividad de la estrategia como herramienta de financiamiento sostenible en el tiempo. Incluso circulan estimaciones privadas de que la subasta comenzará con una demanda pre acordada para asegurar un resultado favorable.
En este contexto, las dudas de los inversores se concentran en la ausencia de definiciones sobre el programa cambiario y monetario para los próximos dos años. El mercado interpreta que, sin un marco preciso sobre la hoja de ruta económica, las operaciones de deuda local no alcanzan para recomponer la confianza ni para revertir la cautela que hoy predomina en la plaza.
Un reciente informe de la consultora Invecq, al que accedió este medio, observó que la intención oficial es avanzar en los próximos meses con emisiones soberanas bajo legislación de Nueva York. Para ello, sin embargo, será necesaria la aprobación del Congreso, un punto que aún no muestra avances concretos. La consultora sostuvo que el objetivo principal es afrontar los vencimientos sin impactar en las reservas y, si el esquema continúa, permitir que el Banco Central acumule divisas propias, condición que el mercado considera esencial para contar con un colchón capaz de enfrentar episodios de inestabilidad, tanto local como internacional.

