Un informe del PRO pone en foco la distancia entre la macro y los hogares

NewsITe
La Fundación Pensar, think tank del PRO, publicó un informe titulado “Sobreviviendo” que encendió luces de alerta dentro del propio espacio que acompañó el giro económico del gobierno de Javier Milei. El documento reconoce la mejora de los principales indicadores macroeconómicos, pero advierte que una parte creciente de la sociedad ya no siente que vive: apenas sobrevive.
El trabajo aparece en un contexto político particular: Mauricio Macri endurece su discurso, el PRO intenta recuperar una identidad diferenciada del mileísmo y varios dirigentes empiezan a medir el costo de quedar atados al deterioro social. En ese escenario, el texto de Pensar deja de ser solo un análisis técnico y se transforma en una señal política dirigida a la Casa Rosada.
Según el informe, la economía muestra superávit fiscal y comercial, desaceleración de la inflación y acumulación de reservas. El Gobierno exhibe un superávit primario cercano al 0,5% del PBI y uno financiero del 0,2%, con exportaciones creciendo y más de 7.000 millones de dólares sumados por el Banco Central. Sin embargo, la vida cotidiana se rige por la heladera, las tarifas y la tarjeta de crédito, no por los cuadros de Excel.
Ingresos en caída y gastos fijos en alza
El diagnóstico de Pensar es contundente: el ingreso disponible de los hogares cayó 5,4% respecto del cierre de 2023. Una vez descontados luz, gas, alquiler, expensas y servicios, queda menos dinero libre que antes. Los gastos fijos pasaron de representar alrededor del 16% del ingreso familiar a casi el 24%, lo que se traduce en una sensación extendida de asfixia económica.
La encuesta incluida en el estudio revela que el 68% de las personas resignó consumos o actividades habituales para poder llegar a fin de mes, mientras que el 59% dejó de pagar o se atrasó en alguna obligación. El resultado es un salto fuerte en el endeudamiento de los hogares y en la morosidad de tarjetas y préstamos personales, donde muchas familias estiran el gasto cotidiano a fuerza de financiamiento.
Consumo segmentado y empleo más precario
Otro de los puntos que subraya el informe es la fractura en el patrón de consumo. Por encima de los titulares que muestran récords en consumo privado, la radiografía es desigual: se expanden la venta de autos, motos, turismo emisivo, electrodomésticos en cuotas y escrituras inmobiliarias, pero siguen golpeados los supermercados, la indumentaria, el canal mayorista y el consumo masivo.
- Un sector viaja al exterior y compra bienes importados,
- mientras otro financia alimentos básicos, reduce la prepaga y recorta gastos esenciales.
En el mercado de trabajo, el Gobierno muestra creación neta de puestos, pero al desagregar los datos surge la cara incómoda: se perdieron unos 266.000 empleos registrados y crecieron los trabajos informales y no asalariados. Solo la industria habría destruido cerca de 73.000 puestos, lo que alimenta el temor a perder el empleo y empuja a buena parte de la población a priorizar la estabilidad laboral por encima de la baja de la inflación.
El riesgo político del “sacrificio permanente”
El estudio también toma la temperatura del humor social. De acuerdo con una encuesta de Casa Tres citada en el documento, el 64% tiene sentimientos negativos sobre el futuro y apenas el 12% considera que el Gobierno está resolviendo los problemas económicos. Por primera vez, crece con fuerza la proporción de quienes ya no adjudican la situación solo a la herencia, sino también a las decisiones actuales.
Para el PRO, el rumbo general puede ser correcto, pero el mileísmo corre el riesgo de quedarse sin sociedad antes que sin dólares si el sacrificio se percibe como un estado permanente y no como una etapa transitoria.
Que estos datos hayan sido difundidos por la Fundación Pensar y no por la oposición tradicional agrega volumen político al mensaje. El propio ecosistema que impulsó el cambio de rumbo económico admite que buena parte de la población vive en modo supervivencia. En un país donde los movimientos del subsuelo social suelen anticipar las crisis políticas, la advertencia no pasa desapercibida en la Casa Rosada ni en el seno del PRO.

