Un relevamiento revela que una porción significativa del sector productivo aún depende de herramientas básicas como Excel para planificar, mientras la transformación digital avanza de manera desigual en el país.

Tres de cada diez empresas argentinas continúan utilizando planillas de Excel como principal herramienta de planificación, en un contexto donde la adopción tecnológica muestra avances pero aún presenta fuertes disparidades. El dato surge de un relevamiento que también expone que menos del 5% de las compañías alcanzó un nivel de “madurez digital” considerado avanzado.
El informe advierte que, pese a la creciente disponibilidad de soluciones tecnológicas, una parte importante del entramado empresarial mantiene estructuras de gestión tradicionales. Esta situación impacta en la capacidad de adaptación, la eficiencia operativa y la toma de decisiones en entornos cada vez más dinámicos.
En paralelo, el bajo porcentaje de empresas con madurez digital evidencia que la transformación tecnológica no avanza de forma homogénea. Mientras algunos sectores incorporan herramientas avanzadas de automatización, análisis de datos e inteligencia artificial, otros permanecen rezagados en procesos manuales o semimanuales.
Brecha tecnológica y desafíos estructurales
El estudio señala que la brecha digital responde a múltiples factores, entre ellos la inversión necesaria para incorporar nuevas tecnologías, la capacitación del personal y la resistencia al cambio dentro de las organizaciones. Estos elementos condicionan la velocidad con la que las empresas pueden modernizar sus sistemas.
Asimismo, la dependencia de herramientas como Excel refleja una lógica de trabajo basada en soluciones accesibles y conocidas, pero con limitaciones frente a escenarios de mayor complejidad. En ese marco, especialistas advierten que sostener estos esquemas puede representar una desventaja competitiva en el mediano plazo.
Un proceso en transición
A pesar de este panorama, el relevamiento también identifica señales de avance en materia de digitalización. Cada vez más empresas comienzan a incorporar sistemas integrados de gestión y herramientas que permiten mejorar la trazabilidad, optimizar recursos y facilitar la planificación estratégica.
Sin embargo, el desafío principal continúa siendo acelerar el proceso de transformación digital y reducir la brecha entre aquellas organizaciones que ya operan con altos niveles de tecnología y aquellas que aún dependen de métodos tradicionales.
En este escenario, la digitalización aparece como un factor clave para la competitividad, en un contexto económico donde la eficiencia y la capacidad de adaptación resultan determinantes para el desarrollo empresarial.

