Tarjeta de crédito: crece su uso para llegar a fin de mes

Crecen las señales de fatiga financiera en la clase media

Consumidores argentinos utilizando tarjeta de crédito para gastos cotidianos

NewsITe

La tarjeta de crédito dejó de ser en la Argentina una herramienta asociada a mejorar el consumo y pasó a convertirse, cada vez más, en un salvavidas para llegar a fin de mes. Así lo revela el último Estudio Sistemático de Medios de Pago de la consultora D’Alessio IROL, que advierte sobre una “situación financiera desgastada” en amplios sectores de la clase media.

Según el informe, la morosidad en el financiamiento con tarjetas ya alcanza al 8% de los usuarios y se configura como una señal temprana de fatiga económica. El plástico, que solía utilizarse para aprovechar cuotas y beneficios, ahora aparece como un puente de liquidez: se usa para cubrir gastos corrientes y ganar días hasta el próximo ingreso, más que para proyectar compras o inversiones en el hogar.

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El estudio señala que en 2025 el 35% de los argentinos enfrenta dificultades para afrontar sus deudas crediticias, especialmente las vinculadas a tarjetas. El problema golpea con fuerza a quienes tienen entre 35 y 45 años, etapa en la que muchas familias están en plena conformación, y atraviesa todos los niveles socioeconómicos. En paralelo, 2 de cada 10 encuestados destina hasta el 75% de sus ingresos mensuales al pago de compromisos financieros.

Un cambio profundo en los hábitos de consumo

El relevamiento muestra que 6 de cada 10 personas perciben cada vez más obstáculos para sostener su economía personal en niveles similares a los del año anterior. El ajuste, advierte el informe, dejó de ser un hecho puntual para transformarse en parte estable del día a día. En ese marco, la tarjeta de crédito se utiliza menos como financiación a largo plazo y más como una forma de administrar el límite disponible y estirar el mes.

Los datos oficiales citados por D’Alessio IROL indican que el 90,7% de las operaciones con tarjeta se realiza en un solo pago. Es decir, se reduce el uso del crédito tradicional en cuotas y gana terreno la estrategia de diferir el pago total de los consumos para ganar algo de aire en el corto plazo, una señal del deterioro en la holgura de los presupuestos familiares.

Ante este escenario, el 81% de los argentinos afirma haber modificado sus hábitos de compra. Entre las principales respuestas aparecen la planificación más estricta del gasto, la búsqueda permanente de promociones y el desdoblamiento de las compras para aprovechar oportunidades.

Más medios de pago y menos fidelidad

La investigación también refleja un cambio en la relación de los usuarios con el sistema financiero. Solo el 10% de los encuestados utiliza un único medio de pago, mientras que, en promedio, cada persona dispone de al menos cinco alternativas y emplea de manera habitual cuatro de ellas. La multiplicidad de opciones —tarjetas de crédito, tarjetas de débito, billeteras virtuales, transferencias y pagos QR— derivó en una evaluación constante de cuál conviene más en cada operación.

  • El 89% no abandona su medio de pago principal, pero sólo el 30% lo prioriza siempre.
  • La mayoría alterna entre distintas tarjetas y aplicaciones según promociones, descuentos y facilidades.
  • El 44% opta por compras semanales en supermercados y el 36% combina grandes compras con compras chicas en comercios de cercanía.

“El riesgo ya no es solo la morosidad, sino la fatiga financiera silenciosa. El crédito no se usa para crecer, se usa para llegar a fin de mes”, concluye el estudio de D’Alessio IROL.

En síntesis, el informe advierte que en la Argentina la tarjeta de crédito se consolida como un puente de liquidez antes que como motor de crecimiento de la economía personal. Un síntoma de la presión que enfrentan los ingresos frente al costo de vida y de una sociedad que, cada vez más, se ve obligada a ajustar sus consumos y a recalcular permanentemente cómo y con qué pagar.

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