La solidaridad de comerciantes y vecinos de Bahía Blanca para ayudar a otros en medio de la tragedia

Comerciantes y vecinos que ya cuentan con servicio eléctrico colaboran con los afectados por el terrible temporal que arrasó a la ciudad bonaerense.

Bahía Blanca, golpeada por un temporal que dejó 16 muertos e inundaciones en barrios como Ingeniero White y General Daniel Cerri, encuentra en la solidaridad un alivio.

Con la electricidad aún intermitente, comerciantes y vecinos que ya recuperaron el servicio comparten enchufes y alargues para que otros puedan cargar sus celulares.

“Me enteré que acá podía cargar el celular y me vine hasta acá pese a que todo es un caos”, contó un vecino a la Agencia Noticias Argentinas mientras conectaba su teléfono en un comercio de Zellarrayán al 800.

En Caronti, el boca a boca y las redes sociales guiaron a más personas hacia estos puntos de recarga gratuita. “Me quedé ayer ya sin batería y no tengo luz en mi departamento. Por lo menos poder cargar algo para llamar a mis familiares que están en la zona”, relató María Luisa. Ella es estudiante universitaria, y está radicada en la ciudad hace dos años.

Mientras compartía un mate, el comerciante Hugo también agradeció la ayuda. “Agradezco que puedan brindarnos este servicio de recarga porque estaba complicado”, expresó.

Las estaciones de servicio de Alem, Colón, Vieytes y la autovía al aeropuerto, así como la terminal de ómnibus, la municipalidad y el Bahía Hub de Fitz Roy, se sumaron a esta iniciativa.

La solidaridad también se hizo presente en la limpieza de casas y departamentos afectados por el agua y el barro. Con escobas, secadores y trapos, los vecinos ayudaron a retirar muebles y pertenencias dañadas.

Los vehículos arrastrados por la corriente tampoco quedaron fuera de la ayuda. Con capots y puertas abiertas, los dueños, junto con voluntarios, limpiaban el barro acumulado en su interior.

“Hace dos días que tengo el capot abierto, espero que en algún momento se seque por completo para poder probar si arranca”, dijo Leandro sobre su Renault Duster, que fue arrastrada varios metros hasta incrustarse en un cesto de basura de hierro. Todo esto ocurrió cerca del canal Maldonado, que fue ampliamente desbordado por las lluvias.

Josefina, otra damnificada, contó su experiencia: “La fuerza del agua me arrastró el auto por varios metros en la cuadra de mi casa. Por suerte no chocó con nada, pero está lleno de barro en su interior y el motor con restos de hojas, barro y mugre”.

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