Más de 140 buques extranjeros se resguardan en la ZEEA por el temporal

NewsITe
Más de 140 barcos pesqueros de bandera extranjera ingresaron en las últimas horas a la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) para refugiarse de un fuerte temporal que afecta al Atlántico Sur. La situación activó un operativo especial de monitoreo por parte de la Prefectura Naval Argentina, encargado de garantizar que la maniobra de resguardo se realice bajo estrictas condiciones de seguridad y respeto a la normativa vigente.
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Según indicaron fuentes oficiales, los buques solicitaron autorización formal a través de empresas y asociaciones pesqueras internacionales, ante la previsión de olas de gran altura, vientos intensos y visibilidad reducida en aguas abiertas. El Servicio Meteorológico Nacional emitió avisos de temporal para la región marítima, que fueron difundidos mediante las estaciones costeras que Prefectura mantiene a lo largo del litoral argentino.
En este contexto, se estima que las embarcaciones permanecerán alrededor de tres días en áreas específicas de la ZEEA definidas como zona de resguardo, hasta que mejoren las condiciones climáticas. La prioridad, remarcan las autoridades, es preservar la vida humana en el mar y evitar siniestros en una de las zonas pesqueras más activas del Atlántico Sur.
Controles y restricciones a la flota extranjera
El ingreso de los buques quedó supeditado a un protocolo especial encuadrado en el Régimen Federal de Pesca, que establece qué pueden y qué no pueden hacer las embarcaciones mientras se encuentren dentro de aguas jurisdiccionales argentinas. Uno de los puntos centrales es la prohibición absoluta de realizar cualquier tipo de actividad de pesca, exploración o investigación mientras dure el resguardo.
Además, las naves deben mantener las artes de pesca aseguradas sobre cubierta, sin posibilidad de ser largadas al mar, y mantener apagadas todas las luces y equipos vinculados a faenas pesqueras. El objetivo es impedir que se aproveche la situación de refugio para desarrollar operaciones no autorizadas sobre recursos que forman parte del patrimonio natural argentino.
Para reforzar el control, Prefectura exige que todos los barcos mantengan encendidos de manera permanente sus sistemas AIS de identificación y posicionamiento satelital. De este modo, el movimiento de cada unidad es seguido en tiempo real a través del Sistema Guardacostas y de las estaciones ubicadas a lo largo de la costa. Cualquier desvío de la zona asignada o maniobra sospechosa puede ser detectada de inmediato.
Impacto del temporal y monitoreo permanente
Las condiciones meteorológicas adversas impulsaron también medidas preventivas entre la flota pesquera nacional, que comenzó a desplazarse hacia áreas consideradas más seguras. En escenarios de temporal, los riesgos para la navegación incluyen daños estructurales en los buques, caída de contenedores o artes de pesca al mar, e incluso situaciones de emergencia que requieren evacuaciones o rescates en alta mar.
Las autoridades marítimas ordenaron a los capitanes de los buques extranjeros mantener escucha radial constante y reportar periódicamente su posición mientras se encuentren dentro de la zona de resguardo. Esta comunicación continua permite coordinar eventuales asistencias, reubicar embarcaciones en función del movimiento del temporal y mantener un mapa actualizado del tráfico en el área.
Desde la Prefectura Naval Argentina señalaron que el monitoreo continuará de forma ininterrumpida mientras se extienda la contingencia climática. El seguimiento incluye información en tiempo real sobre el estado del mar, la evolución del frente de tormenta y el comportamiento de la flota, tanto extranjera como nacional. Una vez que las condiciones mejoren, se coordinará la salida ordenada de los barcos hacia aguas internacionales, bajo supervisión de las autoridades.
“Se trata de una maniobra de resguardo humanitaria y de seguridad, que se realiza bajo reglas claras: no se permite pescar ni realizar tareas que vulneren la soberanía argentina sobre sus recursos”, remarcaron fuentes vinculadas al operativo.
El episodio vuelve a poner en foco la intensa actividad pesquera en el Atlántico Sur y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y cooperación internacional para proteger los recursos marítimos y garantizar operaciones seguras en uno de los corredores oceánicos más exigentes del mundo.

