La central obrera advierte que el conflicto con la Casa Rosada atraviesa su peor momento

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La relación entre el Gobierno de Javier Milei y la Confederación General del Trabajo (CGT) ingresó en una fase de máxima tensión tras la masiva protesta realizada en Buenos Aires. En la central obrera consideran que el vínculo atraviesa su peor momento desde el inicio de la gestión libertaria y que el escenario se encamina, si nada cambia en el corto plazo, hacia un nuevo paro general.
La aprobación de la reforma laboral en febrero, actualmente judicializada, se convirtió en el principal foco de conflicto. Si bien los canales de diálogo permitieron preservar la denominada “cuota solidaria”, un mecanismo clave para el financiamiento de los sindicatos, el resto del paquete de cambios fue rechazado por la conducción cegetista, que decidió acudir a los tribunales. Desde entonces, el clima político se endureció.
En el Gobierno remarcan que aún existe un vínculo institucional acotado, que se sostiene principalmente a través del secretario de Trabajo, Julio Cordero, y dirigentes de peso como Héctor Daer, uno de los referentes de la CGT. También se menciona la intervención del asesor presidencial Santiago Caputo, que en distintos momentos intentó tender puentes con sectores más jóvenes del movimiento obrero organizado.
Sin embargo, esos esfuerzos no alcanzaron para descomprimir. En la Casa Rosada insisten en que no hay una postura “antisindical”, pero admiten un choque frontal de modelos sobre qué mercado laboral necesita la Argentina. Milei se muestra decidido a sostener sin modificaciones la ley de modernización laboral y ordenó a la Procuración del Tesoro defenderla en todas las instancias, frente a los planteos judiciales impulsados por la CGT.
Otro punto clave de la disputa pasa por las paritarias. Fuentes oficiales adelantan que el Ejecutivo no convalidará todos los acuerdos salariales firmados por los gremios, especialmente aquellos que, según su mirada, superan el esquema de aumentos que el Gobierno considera razonable o implican compensaciones “exorbitantes” para las obras sociales sindicales. Este límite genera un fuerte malestar en la calle Azopardo.
Escalada de conflicto y amenaza de un nuevo paro general
Dirigentes gremiales advierten que la combinación de un escenario económico complejo, con pérdida del poder adquisitivo y aumento del malestar en las bases, más la rigidez del Gobierno para revisar la reforma laboral o habilitar paritarias libres, empuja hacia una nueva medida de fuerza nacional. De concretarse, sería el quinto paro general contra la administración de La Libertad Avanza.
En la CGT reconocen que dentro del Gabinete existen funcionarios con experiencia negociadora y cierta comprensión de la conflictividad social, pero señalan que su influencia es limitada frente a un Presidente decidido a “acelerar en las curvas” y sostener el ajuste sin concesiones. En este marco, el diálogo permanece en un punto muerto y la posibilidad de una distensión luce, por ahora, lejana.
- La reforma laboral y su judicialización son el eje central de la disputa.
- El Gobierno fija límites a las paritarias y cuestiona acuerdos salariales elevados.
- La CGT evalúa un nuevo paro general si no hay cambios en el rumbo económico y laboral.
“Ese tipo de cuestiones no las podemos convalidar de ninguna manera”, resumen en el oficialismo sobre los acuerdos sindicales que consideran excesivos.
Con posiciones cada vez más firmes de ambos lados, el conflicto entre la Casa Rosada y la principal central sindical del país se encamina a una nueva fase de confrontación abierta, con impacto directo en la calle, en la economía y en la gobernabilidad de los próximos meses.

