Analistas proyectan que los precios del café podrían seguir la misma curva descendente que registró el cacao tras su récord histórico. El consumo ya muestra señales de ajuste y el mercado observa con cautela la cosecha de Brasil.

El mercado internacional del café comenzó a mostrar señales de corrección tras varios meses de precios elevados, mientras analistas del sector anticipan una posible caída en línea con lo ocurrido recientemente en el cacao. En ese escenario, los especialistas advierten que el encarecimiento del grano ya impacta en la demanda y obliga tanto a consumidores como a empresas a ajustar sus hábitos y estrategias.
Según expertos citados por Reuters, el comportamiento reciente del cacao funciona como referencia para anticipar el posible recorrido del café. Tras alcanzar máximos históricos en 2024, el cacao sufrió una fuerte caída superior al 70% en poco más de un año, impulsada por una retracción del consumo y cambios en la industria.
La posibilidad de que el café replique esa dinámica se convirtió en uno de los ejes principales de debate durante la convención anual de la Asociación Nacional del Café realizada en Tampa, Estados Unidos. Allí, distintos analistas coincidieron en que el actual nivel de precios podría resultar insostenible.
«Me sorprendería mucho si no sucediera», afirmó Carley Garner, estratega sénior de materias primas en DeCarley Trading. «Creo que el café es el nuevo cacao», agregó, en referencia a la potencial corrección del mercado.
El café arábica también alcanzó niveles récord en febrero de 2025, impulsado por condiciones climáticas adversas en regiones productoras y distorsiones comerciales derivadas de aranceles. Sin embargo, las expectativas de una recuperación en la producción brasileña comenzaron a presionar los precios a la baja en los últimos meses.
Garner proyectó que el valor del café podría descender hasta los 2 dólares por libra hacia fin de año, mientras que otros analistas prevén caídas incluso más pronunciadas. Digby Beatson-Hird, de Avere Commodities, estimó que el precio podría ubicarse en torno a los 1,80 dólares por libra, desde los casi 2,93 dólares registrados recientemente.
Ajuste del consumo y cambios en la industria
El encarecimiento del café ya genera efectos concretos en el comportamiento de los consumidores. Una encuesta de la Asociación Nacional del Café (NCA), realizada en enero en Estados Unidos, reveló que el 61% de los consultados adoptó medidas para reducir su gasto.
Entre las estrategias más frecuentes aparecen la disminución de visitas a cafeterías, el aumento del consumo en el hogar y la elección de marcas más económicas. A pesar de estos cambios, la cantidad total de consumidores no se redujo, lo que marca una diferencia relevante respecto del mercado del cacao.
La industria también comenzó a adaptarse. Según explicó David Behrends, directivo de Sucafina, los cafés arábica de mayor calidad y precio, como los de Colombia y Centroamérica, perdieron participación frente a variedades más económicas como el robusta.
En paralelo, la demanda global de café se estancó en 2025, de acuerdo con datos del banco Rabobank. El sector dejó atrás el crecimiento promedio anual del 2,3% que registraba antes de la pandemia. No obstante, los analistas prevén que una eventual baja de precios podría reactivar el consumo en el mediano plazo.
Carlos Mera, analista jefe de café de Rabobank, proyectó una recuperación del 2% en la demanda para 2026, impulsada por un escenario de precios más accesibles para los consumidores.
La cosecha de Brasil y el factor que podría frenar la baja
Uno de los factores clave que sigue de cerca el mercado es la producción de Brasil, principal proveedor mundial de café. La expectativa de una cosecha récord genera presión bajista, aunque su impacto podría ser más limitado de lo esperado.
Según señalaron analistas a Reuters, los productores brasileños cuentan actualmente con una posición financiera sólida, lo que les permite administrar sus ventas de manera estratégica. En lugar de volcar grandes volúmenes al mercado de forma inmediata, podrían optar por comercializar el café de manera gradual.
Cleber Castro, representante de ventas de múltiples explotaciones en Brasil, explicó que muchos agricultores retendrán parte de su producción para recomponer inventarios, lo que podría amortiguar el efecto de la mayor oferta sobre los precios.
Este comportamiento introduce un elemento de incertidumbre en el mercado. Si bien la lógica de oferta y demanda sugiere una tendencia bajista, la estrategia de los productores podría ralentizar la caída y generar una transición más moderada.
En ese contexto, el mercado del café atraviesa una etapa de redefinición, con precios que comienzan a ceder, una demanda en proceso de ajuste y una industria que adapta sus estrategias ante un escenario más competitivo y sensible al costo.

