Tras la caída de “El Mencho” continúa la ola de violencia en México

Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, falleció bajo custodia tras resultar herido en una redada de fuerzas especiales en Jalisco. El operativo provocó disturbios, bloqueos y suspensiones de actividades en varias regiones del país.

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La muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, uno de los jefes del narcotráfico más importante de México, marcó un punto de inflexión en la estrategia de seguridad del país y desató una ola de violencia que se extendió por varias regiones. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió el domingo bajo custodia, tras resultar herido durante una redada de fuerzas especiales en el estado de Jalisco, según confirmó el Ministerio de Defensa mexicano. El operativo militar, de alto impacto, reavivó tensiones internas y volvió a poner en primer plano la presión de Estados Unidos para profundizar la ofensiva contra los cárteles responsables del tráfico de drogas, en especial del fentanilo.

La operación se desarrolló en la ciudad costera de Tapalpa, sobre el Pacífico mexicano. Tras la captura, Oseguera fue trasladado a la Ciudad de México en un convoy fuertemente custodiado por efectivos de la Guardia Nacional. De acuerdo con información publicada por Reuters, un nuevo grupo de trabajo con liderazgo militar estadounidense participó en la redada, aunque la ejecución estuvo a cargo de fuerzas mexicanas. La Casa Blanca reconoció que Estados Unidos aportó inteligencia y destacó la cooperación bilateral.

Violencia en represalia y un país paralizado

Tras conocerse la muerte de “El Mencho”, grupos vinculados al CJNG desplegaron acciones violentas en represalia. En más de media docena de estados se registraron bloqueos de rutas con vehículos incendiados y ataques a comercios. Además, se registraron episodios de intimidación que paralizaron sectores completos, entre ellos aeropuertos y terminales de transporte. No se informaron víctimas civiles fatales, pero el alcance de los disturbios obligó a suspender actividades educativas, eventos deportivos y operaciones logísticas en distintos puntos del país.

El cártel declaró la guerra al gobierno y llamó a todos los civiles de Guadalajara a quedarse en sus casas. Advirtió que fusilaría a cualquier persona que fuera vista circulando por las calles.

En Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos de Jalisco, visitantes describieron en redes sociales escenas que calificaron como una “zona de guerra”, con densas columnas de humo negro visibles desde la bahía. En ese contexto, aerolíneas como Air Canada, United Airlines, Aeroméxico y American Airlines suspendieron vuelos en la región por razones de seguridad.

La violencia también impactó en el calendario deportivo. Cuatro partidos de fútbol fueron pospuestos o suspendidos tras los disturbios cerca de Guadalajara, ciudad que será sede del Mundial 2026. La liga mexicana informó que dos encuentros de primera división previstos para el domingo quedaron postergados de manera indefinida. Además, se cancelaron dos partidos de la segunda división.

En Aguascalientes, se vivió uno de los episodios más tensos. El partido de fútbol femenino entre Necaxa y Querétaro fue interrumpido cuando las jugadoras abandonaron el campo tras escuchar fuertes ruidos en las inmediaciones del Estadio Victoria, descritos por medios locales como disparos. El encuentro se reanudó más tarde y finalizó con triunfo de Necaxa por 2-1.

El CJNG, su expansión y el desafío político

Con base en el estado de Jalisco el cártel se destacó por tácticas de extrema violencia, incluyendo reclutamiento forzoso y trabajos obligatorios.

Bajo el mando de “El Mencho”, el CJNG diversificó sus actividades criminales más allá del narcotráfico. Incursionó en el robo de combustible, la extorsión, el tráfico de personas y complejos esquemas de fraude financiero. Pioneros en el uso de drones para ataques armados en zonas rurales del occidente mexicano, práctica que aceleró su expansión territorial.

La redada del domingo se convirtió en uno de los golpes más contundentes del Estado mexicano contra los cárteles del narcotráfico, responsables del contrabando de miles de millones de dólares en drogas hacia Estados Unidos. En contraste, otros líderes históricos, como Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, del cártel de Sinaloa, fueron capturados con vida y hoy cumplen condenas en prisiones estadounidenses.

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta ahora un complejo equilibrio. Mientras refuerza la cooperación con Washington para combatir a los cárteles, insiste en la defensa de la soberanía mexicana y rechaza cualquier acción militar unilateral de Estados Unidos en su territorio. El domingo, la mandataria aseguró que en la mayoría del país las actividades se desarrollaban con normalidad, aunque varias provincias suspendieron las clases del lunes como medida preventiva.

Especialistas en seguridad siguen de cerca la evolución del CJNG tras la muerte de su líder. Carlos Olivo, ex agente especial adjunto de la DEA, advirtió que la organización podría fragmentarse y derivar en disputas internas prolongadas. “Seguramente habrá escaramuzas entre las distintas facciones, y estos espasmos de violencia podrían durar años”, señaló el experto, citado por Reuters.

En ese contexto, Sheinbaum anunció que los funcionarios de seguridad brindarán información detallada sobre el operativo. México intenta contener las consecuencias inmediatas de una operación que reconfiguró el mapa del narcotráfico y expuso, una vez más, la magnitud del desafío.

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