Tres amigos transformaron un puesto de diarios en una cafetería viral y ahora apuestan por las franquicias

El proyecto nació en La Plata, explotó en redes sociales tras abrir en Buenos Aires y ya proyecta desembarcos en distintas ciudades del país y Europa. La marca funciona en antiguos puestos de diarios reciclados y combina café, diseño urbano y espacios para artistas.

Foto de Iprofesional

Tres amigos platenses convirtieron un viejo puesto de diarios en una cafetería de especialidad que se volvió viral desde el primer día. El emprendimiento, llamado Canillita, ya tiene cuatro puntos abiertos en la Ciudad de Buenos Aires y ahora avanza con un modelo de franquicias que busca expandirse por Argentina y Europa.

La historia comenzó con Lautaro Loguzzo, un joven de 28 años oriundo de La Plata que empezó a emprender a los 19 años. Primero creó una constructora de steel frame junto a su hermano y luego sumó un gimnasio y una agencia de marketing. Según contó en una entrevista con iProfesional, fue justamente trabajando con marcas y comercios cuando detectó que muchas cafeterías repetían la misma estética y no lograban diferenciarse.

Durante un viaje a Europa realizado en 2022, Loguzzo observó modelos urbanos que utilizaban pequeñas estructuras para vender café. Esa idea quedó anotada en uno de los cuadernos donde suele registrar proyectos y terminó tomando forma un año después, cuando convocó a sus amigos para desarrollar el negocio.

El equipo quedó conformado por perfiles diferentes. Gerónimo Messineo se sumó para manejar el aspecto financiero, mientras que Julián Cerati —actor y sobrino de Gustavo Cerati— ingresó como inversor desde Colombia.

El proyecto parecía inviable en un principio porque la legislación no permitía vender café en puestos de diarios. Sin embargo, un decreto nacional publicado en noviembre de 2023 amplió las actividades autorizadas en esas estructuras urbanas. A partir de ese cambio normativo, los socios decidieron avanzar.

El primer puesto lo compraron en la zona de la Facultad de Medicina. Para los emprendedores, aquella estructura antigua representaba una oportunidad de negocio. Para su antiguo dueño, en cambio, era un problema del que quería desprenderse.

De un puesto histórico a una startup urbana

La inversión inicial fue de 10.000 dólares. Con ese dinero, el equipo restauró completamente un puesto de diarios con más de medio siglo de antigüedad y desarrolló un sistema móvil que permite ampliar el espacio operativo durante la atención al público.

El proceso administrativo también presentó dificultades. Como no existían antecedentes de este tipo de emprendimientos, los socios tuvieron que gestionar habilitaciones y conexiones de servicios prácticamente desde cero. “Nosotros inventamos el trámite de AySA para tener agua en los puestos de diario”, explicó Loguzzo a iProfesional.

Finalmente, el primer local abrió el 1 de agosto de 2024 en la esquina de Junín y Paraguay, frente a la Facultad de Medicina. Antes de inaugurar, los emprendedores realizaron un estudio de circulación peatonal para medir el potencial comercial de la zona. Según sus cálculos, por ese punto circulan cerca de 600.000 personas por día.

El impacto fue inmediato. Un posteo en redes sociales convirtió al local en un fenómeno viral y generó largas filas desde el inicio. Sin embargo, la repercusión también derivó en conflictos administrativos y presiones comerciales.

El Gobierno porteño envió intimaciones porque no encontraba una figura legal clara para encuadrar el negocio. Al mismo tiempo, los fundadores aseguran que empezaron a sentir el malestar de cadenas gastronómicas tradicionales que observaban cómo un pequeño puesto reciclado captaba clientes.

Lejos de retroceder, los socios decidieron potenciar aún más la exposición del proyecto. Esa estrategia terminó beneficiándolos. Tiempo después, la Ciudad de Buenos Aires distinguió a Canillita con un premio al mejor diseño arquitectónico, reconocimiento que consolidó la identidad visual de la marca y reforzó su propuesta de recuperación urbana.

Actualmente, Canillita ya cuenta con puestos en Medicina, Derecho, Tribunales y Retiro. El local de Tribunales funciona bajo el esquema de franquicia, modalidad con la que la empresa busca acelerar su expansión.

El modelo que mezcla café, diseño y arte urbano

Los números del negocio sorprendieron incluso dentro del sector cafetero. Mientras una cafetería de especialidad promedio vende alrededor de 1,5 kilos de café por día, el puesto ubicado en Medicina despacha cerca de 10 kilos diarios, equivalentes a unos 500 cafés.

Además del café, la marca incorporó nuevas fuentes de ingresos vinculadas a publicidad y acciones con empresas. Según los fundadores, esas alianzas ya representan entre el 20% y el 30% de la facturación total.

La franquicia tiene un costo estimado de 120.000 dólares bajo la modalidad “llave en mano”. El esquema incluye búsqueda del puesto, construcción, diseño integral y capacitación del personal. El retorno de inversión está calculado entre 12 y 18 meses.

Sin embargo, los creadores sostienen que Canillita no funciona únicamente como cafetería. Los puestos también operan como espacios culturales donde artistas pueden exhibir y vender sus obras. Esa integración entre gastronomía, diseño y arte urbano se convirtió en uno de los pilares de la identidad de la marca.

La estrategia digital fue otro factor determinante. Gracias a TikTok y otras redes sociales, el emprendimiento logró alcanzar alrededor de 2 millones de visualizaciones mensuales sin invertir en publicidad paga. Los socios diseñaron cada puesto para que funcionara como escenario ideal para fotos y videos de creadores de contenido.

Incluso grandes compañías comenzaron a interesarse rápidamente por el proyecto. Apenas semanas después de la apertura, marcas internacionales como Adidas realizaron acciones promocionales en los puestos.

El objetivo ahora apunta a Europa

Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de 25 trabajadores y un centro propio de producción de pastelería en el barrio porteño de Monserrat. A pesar de haber recibido propuestas de compra de grandes cadenas, los socios decidieron continuar de manera independiente para preservar la identidad original del proyecto.

Los próximos pasos incluyen desembarcos en ciudades como Mar del Plata, Rosario y Mendoza, donde ya existen interesados en replicar el formato.

Además, los fundadores impulsan un proyecto para restaurar plazas y parques mediante cafeterías integradas al paisaje urbano. La iniciativa busca reutilizar estructuras existentes y sumar propuestas culturales en espacios públicos.

Pero el plan de expansión no termina en Argentina. Los socios ya trabajan con la mira puesta en Europa y analizan aperturas en países como España, Francia, Países Bajos e Inglaterra.

Según explicó Loguzzo, el objetivo es exportar un concepto que combina café, recuperación urbana y arte, manteniendo intacta la esencia con la que nació el proyecto en un antiguo puesto de diarios.

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