El presidente de Estados Unidos aseguró que la campaña avanza según lo previsto, confirmó bajas estadounidenses y no descartó retomar el diálogo con Teherán una vez finalizados los bombardeos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que las operaciones militares lanzadas contra Irán podrían prolongarse durante “unas cuatro semanas”. Según indicó, se trata de una campaña planificada de acuerdo con la magnitud territorial y militar del país atacado.
“Calculamos que serán unas cuatro semanas. Es un país grande, llevará cuatro semanas, o menos”, sostuvo Trump en una entrevista concedida al diario británico Daily Mail. El mandatario señaló que la ofensiva se desarrolla conforme a los planes establecidos y que los resultados obtenidos hasta el momento no lo sorprendieron.
De acuerdo con el jefe de la Casa Blanca, la campaña militar, ejecutada en coordinación con Israel, logró debilitar de manera significativa la capacidad defensiva de la República Islámica. En ese marco, aseguró que la operación permitió un fuerte golpe sobre la cúpula militar y política iraní.
Golpe a la cúpula iraní y confirmación de bajas estadounidenses
“Sacamos a toda su dirigencia, mucho más de lo que imaginamos. Parece que fueron 48”, afirmó Trump al referirse a los objetivos alcanzados en los primeros días de la ofensiva. Además, confirmó la muerte de tres militares estadounidenses y la existencia de varios heridos durante el desarrollo de la operación denominada “Furia épica”.
“Son personas excepcionales, con trayectorias sobresalientes”, expresó el presidente al hablar de los soldados fallecidos. Aclaró que estas pérdidas, aunque dolorosas, forman parte de los riesgos asumidos desde el inicio de la misión y no descartó que puedan producirse nuevas bajas si el conflicto se prolonga.
Trump señaló que su administración mantiene contacto permanente con las familias de los militares muertos y adelantó que planea reunirse con ellas cuando lo considere oportuno. Tampoco descartó viajar a la base aérea de Dover para la ceremonia de repatriación de los cuerpos o recibir a los familiares en la Casa Blanca. “Me reuniré con sus familias cuando sea el momento apropiado”, indicó.
Objetivos militares y coordinación regional
La misión comenzó durante la madrugada del sábado y tuvo como objetivos centrales la destrucción de bases militares, centros de mando y sistemas estratégicos del régimen iraní. Trump remarcó que la meta principal es debilitar la capacidad de respuesta de Teherán y reducir al mínimo cualquier amenaza futura contra Estados Unidos y sus aliados en la región.
“Siempre ha sido un proceso de cuatro semanas… así de grande es el país, así de fuerte”, reiteró el mandatario. En ese contexto, destacó la coordinación con aliados regionales y afirmó haber mantenido conversaciones con los líderes de Bahréin, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania y otros países de la zona.
Consultado sobre la eventual reacción militar saudita ante los ataques iniciales sufridos por su país, Trump respondió: “Ellos también están luchando”, en alusión a una coalición internacional alineada frente a la escalada de tensión.
Apertura condicionada al diálogo y próximos anuncios
Pese a la magnitud de la campaña, Trump no descartó la posibilidad de retomar el diálogo con Teherán una vez concluidos los bombardeos, aunque subrayó que la oportunidad de negociar se perdió antes del inicio de la ofensiva. “Quieren hablar, pero les dije que debieron hacerlo la semana pasada, no ahora”, puntualizó.
Durante la entrevista, el presidente aseguró que todas las acciones siguen el plan operativo y que las fuerzas estadounidenses mantienen la iniciativa en el terreno. También anunció que en las próximas horas volverá a dirigirse a la nación para informar sobre la evolución de la operación y los pasos a seguir.
Sobre el futuro de Irán, Trump expresó su expectativa de que, tras el final de los ataques, pueda abrirse un proceso de transición democrática. “Será muy interesante ver lo que ocurre. Pueden pasar muchas cosas y muchas pueden ser positivas”, reflexionó, aunque advirtió que la situación continúa siendo volátil y que la prioridad sigue siendo la seguridad de las tropas y de los intereses estadounidenses.

