Ucrania exigió ante la OSCE un acuerdo basado en principios y no en concesiones, mientras enfrenta un profundo colapso demográfico que condicionará su reconstrucción.

Ucrania reiteró que su objetivo es alcanzar “una paz real, no apaciguamiento” con Rusia, en un mensaje dirigido a la comunidad internacional durante la reunión anual del Consejo Ministerial de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, señaló ante los representantes de los 57 Estados miembros que su país no aceptará un acuerdo que implique concesiones territoriales ni una repetición de errores históricos. Según los reportes de Reuters, el funcionario sostuvo que los principios deben permanecer intactos y que cualquier salida negociada debe garantizar la seguridad futura del país.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el camino hacia unas conversaciones de paz aún no está definido, pese a lo que calificó como diálogos “razonablemente buenos” entre enviados estadounidenses y el presidente ruso, Vladimir Putin. El mandatario ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, agregó que su equipo se prepara para nuevas reuniones en territorio estadounidense y que el contacto con representantes de Washington continuará en los próximos días.
Sybiha evocó el antecedente del Acuerdo de Múnich de 1938 para advertir sobre los riesgos de concesiones que, en lugar de frenar conflictos, terminan alimentando nuevas catástrofes. Expresó que Europa ya ha conocido demasiados acuerdos basados en desequilibrios y subrayó que Ucrania “aprovechará cualquier oportunidad para intentar poner fin a esta guerra”, pero siempre dentro de un marco que asegure una paz justa y duradera.
La OSCE, creada como un espacio de diálogo durante la Guerra Fría, atraviesa desde hace años un funcionamiento intermitente debido a los bloqueos diplomáticos de Rusia, que acusa a la organización de estar dominada por Occidente. Actualmente, Estados Unidos también impide el consenso sobre un nuevo presupuesto mientras reclama reformas administrativas y reducción de costos, informó Reuters.
El desafío silencioso de Ucrania: una nación que se encamina hacia un posguerra con menos población
Mientras la dirigencia ucraniana reclama una paz sostenible, el país enfrenta un deterioro demográfico que podría condicionar no solo la reconstrucción, sino también su viabilidad económica y defensiva. La guerra ha provocado cientos de miles de muertos y heridos, millones de desplazados y un desplome persistente en los nacimientos. De acuerdo con datos recopilados por Reuters, la población total, estimada en 42 millones antes de la invasión de 2022, se redujo a menos de 36 millones, incluyendo las zonas ocupadas por Rusia.
En regiones alejadas del frente, como la ciudad occidental de Hoshcha, el impacto resulta igualmente visible. Su maternidad registró apenas 139 nacimientos este año, muy lejos de los más de 400 que eran habituales hace una década. El ginecólogo Yevhen Hekkel aseguró que “muchos jóvenes han muerto” y que las generaciones llamadas a sostener el futuro demográfico del país están desapareciendo. La escuela del poblado cercano de Sadove, que contaba con más de 200 alumnos, cerró luego de quedar con apenas nueve estudiantes.
Las proyecciones del Instituto de Demografía de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania estiman que, hacia 2051, el país podría caer a 25 millones de habitantes. Las tasas de natalidad figuran entre las más bajas del mundo, mientras que por cada nacimiento se registran alrededor de tres muertes, de acuerdo con el CIA World Factbook citado por Reuters. También se desplomó la esperanza de vida: en los hombres pasó de 65,2 a 57,3 años desde el inicio del conflicto.
Una reconstrucción que requerirá millones de personas
El futuro económico de Ucrania dependerá en gran medida de su capacidad para recomponer su capital humano. Expertos citados por Reuters advierten que el país necesitará millones de trabajadores para reconstruir sectores críticos como la infraestructura, la energía, la construcción y la tecnología. El propio gobierno ucraniano elaboró una estrategia demográfica hasta 2040, en la que proyecta un déficit laboral de 4,5 millones de personas durante la próxima década.
La estrategia incluye medidas para frenar la emigración, mejorar la vivienda y los servicios públicos, atraer a refugiados que viven en el exterior e incorporar inmigración extranjera en caso de ser necesario. No obstante, las autoridades advierten que, si las tendencias actuales se mantienen, la población podría caer a 29 millones hacia 2040, incluso con intervenciones estatales.
El éxodo masivo posterior a la invasión agrava este fenómeno: según el Centro de Estrategia Económica citado por Reuters, entre 1,7 y 2,7 millones de ucranianos no regresarían al país tras el fin de la guerra. Entre ellos se encuentran mujeres jóvenes en proporción mayoritaria, lo que reduce aún más la posibilidad de recuperación demográfica.

Comunidades heridas: pueblos vacíos, hogares cerrados y un futuro incierto
El deterioro demográfico tiene un correlato visible en cientos de localidades. En Hoshcha y su distrito, 141 personas murieron en combate desde 2022. Retratos de soldados caídos cubren el camino hacia la sede municipal, donde familiares depositan flores cada semana. La directora de una de las dos escuelas que permanecen activas afirmó que los primeros grados se vacían y que cerca del 10% de los alumnos que egresan se marchan al extranjero.
En pueblos como Duliby, a pocos kilómetros de Hoshcha, abundan las casas abandonadas. Allí, nueve hombres fueron movilizados, entre ellos el esposo de Oksana Formanchuk, desaparecido desde julio. La mujer teme que sus hijos adultos también sean reclutados y resumió en una frase el desamparo que atraviesan miles de familias: “¿Qué haría sin ellos?”.
La incertidumbre económica añade otra capa de dificultad. Jóvenes como Anastasiia Yushchuk, de 21 años, explican que no se sienten en condiciones de formar una familia debido a la volatilidad del país y al encarecimiento del costo de vida. Para gran parte de la población, el posguerra exige no solo la reconstrucción material, sino también un horizonte estable sobre el cual proyectar una vida posible.
El posguerra: recuperar la población, reconstruir el Estado, sostener la paz
Aun con un eventual cese de hostilidades, Ucrania enfrenta un desafío generacional. Reconstruir la infraestructura dañada, restablecer los servicios básicos y recomponer la economía requerirá una fuerza laboral abundante y joven, algo que hoy se encuentra en retroceso. La posibilidad de futuras agresiones de Moscú —un temor recurrente citado por los propios funcionarios ucranianos en los reportes de Reuters— obliga además a pensar en un país capaz de sostener su defensa durante décadas.
El éxito del posguerra dependerá de que el Estado logre revertir el declive demográfico, repatriar a quienes emigraron, garantizar condiciones dignas de vida y proyectar una estabilidad que permita a las nuevas generaciones confiar en el futuro. Sin una recuperación profunda de su población y su tejido social, los esfuerzos diplomáticos y militares no serán suficientes para asegurar una paz duradera.

