Padres piden medidas ante la presencia del menor en una secundaria de La Plata y denuncian temor en la comunidad educativa.

Uno de los adolescentes involucrados en el crimen de Kim Gómez, la niña de 7 años asesinada durante un robo en La Plata, volvió a asistir a clases en una escuela de la localidad de Abasto. La situación generó malestar entre las familias, que reclaman medidas de seguridad o su apartamiento del establecimiento.
El menor, de 15 años, asiste a la Escuela Secundaria N° 41, que comparte edificio con la Primaria N°6. Permanece alojado en el Instituto Araoz Alfaro bajo resguardo judicial y cursa bajo un régimen especial de escolaridad, ya que no pudo ser juzgado por tener 14 años al momento del hecho.
La presencia del adolescente generó preocupación en la comunidad educativa. Padres y madres manifestaron su inquietud por el impacto que la situación tiene en el normal desarrollo de las actividades escolares y en la seguridad de los alumnos.
Video, denuncias y reunión urgente
El malestar se intensificó tras la supuesta circulación de un video en el que el menor mostraría imágenes vinculadas al robo del vehículo donde murió la niña. Además, según denunciaron familias, el adolescente habría relatado detalles del hecho a otros estudiantes.
En paralelo, algunos padres señalaron conductas intimidantes hacia alumnos más chicos. También surgieron versiones sobre la posible circulación de droga dentro del establecimiento, situación que atribuyen al menor.
Ante este escenario, las autoridades de la escuela convocaron a una reunión informativa urgente. El encuentro se realizó el viernes pasado con la participación del Organismo de Niñez y de inspectores educativos, con el objetivo de abordar la situación y contener a la comunidad.
Un grupo de padres y madres impulsó un pedido formal para que el adolescente sea apartado de la institución. Sostienen que su presencia genera temor y altera la dinámica escolar.
“Rechazamos que nuestros hijos compartan el ámbito escolar con el adolescente vinculado al caso Kim Gómez. Esta situación genera un clima de temor y afecta la tranquilidad de toda la comunidad”, expresaron.
Mientras tanto, la Justicia mantiene al menor bajo resguardo en el instituto, al considerar que no está garantizado que no vuelva a poner en riesgo su vida o la de terceros.

