El descubrimiento fue posible tras una investigación iniciada en 2023 con múltiples expediciones.

Un equipo de buzos británicos localizó los restos del guardacostas estadounidense Tampa, considerado el mayor buque naval de ese país perdido durante la Primera Guerra Mundial. El hallazgo se produjo a más de un siglo de su hundimiento, a unos 91 metros de profundidad y a aproximadamente 80 kilómetros de la costa de Cornualles.
Según informó la Guardia Costera de Estados Unidos, el descubrimiento ocurrió el último fin de semana y permitió confirmar la ubicación final del barco, cuyo destino permanecía sin precisiones desde 1918.
El Tampa se hundió tras el impacto de un torpedo lanzado por un submarino alemán frente a la costa sur de Inglaterra. El ataque ocurrió al atardecer y el buque se hundió en apenas tres minutos, con sus 131 tripulantes a bordo. No hubo sobrevivientes.
El hallazgo estuvo a cargo del grupo Gasperados, integrado por buzos técnicos voluntarios que trabajan junto a historiadores para identificar naufragios en aguas del Reino Unido. La búsqueda había comenzado en 2023 y requirió varias expediciones.
“Este hallazgo es el resultado de tres años de trabajo. El Tampa tiene un enorme valor simbólico, tanto para Estados Unidos como para las familias de quienes murieron ese día. Finalmente, sabemos dónde descansa”, expresó Steve Mortimer, líder del equipo.
Desde la Guardia Costera estadounidense indicaron que aportaron información clave para confirmar la identidad del pecio, como imágenes de archivo de la estructura del barco, su timón y su armamento.
El último viaje del Tampa está documentado. El 17 de septiembre de 1918 partió para escoltar un convoy en el Atlántico. El 26 de ese mes, su capitán solicitó separarse de la formación debido a la falta de carbón y puso rumbo a Gales. Ese mismo día, cerca de las 20:15, el submarino alemán UB-41 lo interceptó y lanzó el torpedo que provocó su hundimiento.
A bordo viajaban 111 guardacostas estadounidenses, cuatro marinos de la Armada y 16 británicos, entre personal naval y civiles. Entre ellos había inmigrantes y 11 tripulantes afroamericanos.
“El hundimiento del Tampa dejó una marca profunda en nuestra historia”, afirmó el almirante Kevin Lunday. “Encontrar sus restos nos vuelve a conectar con ese sacrificio y con la idea de que el compromiso con el deber trasciende el tiempo”.
Las autoridades evalúan realizar nuevas exploraciones con tecnología robótica para estudiar el sitio sin alterar lo que también es considerado una tumba de guerra.

