Un estudio reveló que el café mejora el bienestar emocional y cognitivo

SALUD Y NUTRICIÓN

Nuevas investigaciones revelan que esta infusión favorece la memoria, la atención y la reducción del estrés, gracias a la acción conjunta de la cafeína y los polifenoles sobre el microbioma intestinal. Además, consumida sin azúcares ni cremas añadidas, favorece la movilización de ácidos grasos y contribuye al control glucémico, elementos que podrían ayudar a prevenir enfermedades metabólicas.

Según los estudios publicados recientemente, el consumo regular de café, con o sin cafeína, se asocia a mejores resultados en pruebas de memoria, atención y calidad del sueño, así como a una menor percepción de ansiedad, estrés y síntomas depresivos. Los efectos benéficos se atribuyen tanto a la cafeína como a los polifenoles y otras sustancias vegetales presentes en la bebida, que favorecen el vínculo entre el aparato digestivo y el sistema nervioso central.

Equipos de la University College Cork, la Universidad de Parma y la Universidad de Trento analizaron en decenas de participantes los cambios rápidos en la composición del microbioma intestinal tras la introducción de diferentes tipos de café en la dieta. Los datos muestran que la cafeína mejora la atención y reduce la ansiedad en consumidores habituales, mientras que el café descafeinado se vincula a una mejor memoria y un sueño más reparador. Ambos tipos presentan una asociación con niveles más bajos de estrés y depresión, lo que indica que existen compuestos adicionales con efectos relevantes.

El papel de los polifenoles

El café se considera una de las fuentes más abundantes en polifenoles, compuestos de origen vegetal que el cuerpo transforma en metabolitos con efectos biológicos diversos. Tanto New Scientist como Nature Communications explican que los polifenoles poseen propiedades antiinflamatorias y pueden influir en la función cerebral.

Especialistas señalan que los polifenoles presentes en el café, incluidos los ácidos fenólicos y las melanoidinas formadas durante el tueste, participan en la producción de metabolitos vinculados a la microbiota intestinal. Estos metabolitos pueden atravesar la barrera intestinal y llegar al cerebro, incidiendo en la salud física, emocional y en la capacidad de adaptación al estrés.

Daniele Del Rio, investigador de la Universidad de Parma citado por New Scientist, subraya que “no todo el café es igual: incluso el grado de tueste influye notablemente en su composición química”. Por ello, la variedad y el método de preparación determinan el impacto de los polifenoles y sus beneficios asociados.

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Microbioma intestinal

Ambas publicaciones resaltan que el café contiene compuestos como melanoidinas y ácidos fenólicos que favorecen la diversidad microbiana y modulan la composición de las bacterias intestinales.

Estos componentes estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas, en particular de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, reconocidos por su papel positivo en la salud digestiva y mental. Además, investigaciones recientes detectan un aumento de bacterias productoras de butirato, como Lawsonibacter asaccharolyticus, tras el consumo continuado de café.

La modificación rápida de la microbiota al retirar y reintroducir el café fue calificada de “sorprendente” por John Cryan, de la University College Cork, en declaraciones a New Scientist. Tanto el café con cafeína como el descafeinado provocan cambios agudos en la composición bacteriana, lo que refuerza su efecto prebiótico y su influencia en el eje intestino-cerebro.

Telmo Pievani, de la Universidad de Padua, señaló a New Scientist que “la influencia del café sobre el eje microbiota-intestino-cerebro puede ayudar a explicar la adaptación humana a diferentes dietas”, sugiriendo que estos cambios pueden producirse sin modificaciones genéticas, solo por ajustes en el ecosistema intestinal.

Impactos cognitivos y emocionales

Nature Communications subraya que tanto el café descafeinado como el regular generan beneficios en memoria, atención y resiliencia frente al estrés. Estos efectos se observan en pruebas cognitivas, valoraciones sobre el estado de ánimo y cuestionarios acerca de la calidad del sueño e impulsividad.

La investigación muestra que los consumidores de café habitual presentan menor ansiedad y mayor atención, mientras que el descafeinado favorece la memoria y el sueño, según el equipo de New Scientist.

Tanto en consumidores habituales como en quienes no acostumbran a tomar café, ambos tipos de bebida contribuyeron a reducir los índices de depresión y estrés, aunque quienes no consumen café obtuvieron resultados levemente superiores en memoria.

Las mejoras cognitivas y emocionales se relacionan en mayor medida con la presencia de metabolitos de polifenoles que con la cafeína, lo que sugiere una acción conjunta de varios compuestos bioactivos del café. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas para la prevención o tratamiento de trastornos mentales relacionados con el estilo de vida, según las publicaciones.

La respuesta al café depende tanto de la composición del microbioma de cada persona como de la variedad y el método de preparación, según Nature Communications. La cantidad de polifenoles y otras sustancias activas varía según el origen del grano y el nivel de tueste, de modo que los efectos sobre la salud no son idénticos en todos los cafés. El metabolismo de estos compuestos lo determinan las bacterias intestinales, y la diversidad microbiana explica por qué los beneficios del café se manifiestan con mayor intensidad en ciertos individuos.

Además, el café negro se posiciona como un aliado potencial en la reducción de la grasa visceral, gracias a su bajo contenido calórico y a la presencia de compuestos bioactivos como la cafeína y el ácido clorogénico. De acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la cafeína estimula el sistema nervioso central, lo que incrementa el gasto energético en reposo y promueve la movilización de ácidos grasos almacenados.

Harvard T.H. Chan School of Public Health destaca que el consumo habitual de café negro puede aumentar la tasa metabólica entre un 5 y 20%, favoreciendo así la reducción gradual de la grasa corporal total y visceral. Se recomienda que la integración del café negro en la dieta se realice dentro de un contexto de hábitos saludables, evitando la adición de azúcares, leche condensada o cremas que puedan incrementar significativamente su valor calórico.

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