Un hongo detectado en laboratorios de la NASA resiste condiciones extremas y abre dudas sobre la contaminación en Marte

Un estudio científico reveló que esporas de un hongo hallado en salas limpias de la NASA sobrevivieron a simulaciones del espacio y del ambiente marciano, lo que obliga a revisar protocolos de descontaminación en futuras misiones.

Un hongo microscópico identificado como Aspergillus calidoustus encendió alertas en el ámbito científico tras demostrar una resistencia inusual en condiciones extremas simuladas del espacio y de Marte. El hallazgo se registró en laboratorios de NASA y fue publicado en la revista Applied and Environmental Microbiology.

Las esporas del hongo fueron detectadas en salas limpias, entornos altamente controlados donde se ensamblan componentes destinados a misiones espaciales. Según los investigadores, estas estructuras lograron sobrevivir a pruebas que replican el ambiente marciano y el viaje interplanetario.

El estudio advirtió que esa resistencia podría permitir que microorganismos terrestres viajen en naves espaciales y contaminen otros cuerpos celestes. En ese contexto, los especialistas señalaron que los actuales métodos de limpieza podrían resultar insuficientes.

La investigación fue desarrollada por científicos del Jet Propulsion Laboratory, perteneciente al Instituto de Tecnología de California, junto con equipos de la Universidad de Mississippi, la Universidad Libre de Berlín y la Universidad Estatal de Colorado, entre otros centros de Estados Unidos y Alemania.

Pruebas extremas y límites de los protocolos actuales

Las agencias espaciales sostienen desde hace décadas políticas para evitar que microbios terrestres contaminen otros planetas. En ese marco, la NASA desarrolló protocolos de descontaminación enfocados principalmente en bacterias.

Sin embargo, los investigadores plantearon que existían indicios de que algunos hongos podían resistir esos tratamientos. A partir de esa hipótesis, el equipo decidió evaluar la capacidad de supervivencia de esporas fúngicas en condiciones extremas.

Para ello, los científicos aislaron 27 cepas de hongos en salas limpias utilizadas para preparar misiones espaciales. Entre todas, Aspergillus calidoustus se destacó por su resistencia.

Las conidias, es decir, sus esporas reproductivas, fueron sometidas a radiación ultravioleta, temperaturas inferiores a los 60 grados bajo cero, baja presión atmosférica, regolito marciano simulado y radiación ionizante.

También aplicaron el método de reducción microbiana por calor seco, una técnica estándar en la esterilización de equipos espaciales. Según los resultados, solo la combinación de frío extremo y radiación intensa logró eliminar completamente las esporas.

El equipo registró los efectos mediante recuentos celulares y microscopía. Los investigadores observaron daños severos en las esporas únicamente bajo condiciones combinadas de radiación y temperaturas extremas.

Riesgo de contaminación y desafíos para futuras misiones

En el resto de los ensayos, las esporas resistieron, incluso ante niveles de radiación equivalentes a seis meses de viaje interplanetario. Ese resultado llevó a los autores a concluir que los hongos pueden soportar ambientes extremos con mayor eficacia de lo esperado.

El hallazgo plantea un desafío para las misiones espaciales en curso y en planificación. Actualmente, distintas agencias trabajan en proyectos hacia la Luna, Marte, asteroides y telescopios espaciales.

En ese escenario, los especialistas remarcaron la necesidad de revisar los protocolos de limpieza. Según indicaron, los procedimientos actuales no logran erradicar completamente ciertos microorganismos.

Por ese motivo, los investigadores recomendaron incorporar la detección y eliminación de hongos en los procesos de descontaminación. También señalaron que la vigilancia fúngica debe integrarse como un componente central de la protección planetaria en futuras exploraciones.

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