Un nuevo antibiótico aprobado en Argentina abre una alternativa para infecciones hospitalarias graves

La ANMAT autorizó el uso de una combinación de aztreonam y avibactam para tratar bacterias multirresistentes en adultos internados.

Las infecciones intrahospitalarias causan más de 28.000 muertes al año en Argentina y presentan una tasa de mortalidad del 11,5%. En este contexto, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el uso hospitalario en adultos de una nueva combinación antibiótica que apunta a tratar infecciones graves causadas por bacterias multirresistentes.

El tratamiento combina aztreonam y avibactam, desarrollado por Pfizer, y ya se encuentra disponible en hospitales del país. Está destinado a infecciones intraabdominales, urinarias graves y neumonías intrahospitalarias, incluida la asociada a ventilación mecánica.

La incorporación de este antibiótico amplía las opciones terapéuticas en situaciones críticas, especialmente frente a patógenos resistentes que dificultan los tratamientos habituales en unidades de cuidados intensivos.

Cómo actúa la nueva combinación y en qué casos se utiliza

El aztreonam-avibactam está indicado para infecciones provocadas por bacterias gramnegativas resistentes, incluidas aquellas productoras de metalo-β-lactamasas, consideradas de difícil abordaje terapéutico.

Su aprobación se basa en ensayos clínicos de Fase 3 como REVISIT y ASSEMBLE, que demostraron eficacia, seguridad y tolerabilidad en infecciones graves. La combinación integra dos fármacos con funciones complementarias: aztreonam, que actúa frente a bacterias resistentes, y avibactam, que bloquea mecanismos que impiden la acción del antibiótico.

La médica infectóloga Wanda Cornistein, jefa del servicio de prevención y control de infecciones del Hospital Universitario Austral, explicó que hasta ahora no existían combinaciones aprobadas para atacar patógenos productores de metalo-β-lactamasas.

En diálogo con Infobae, detalló el esquema de administración: “La droga se administra en infusión intravenosa, con una dosis cada seis horas, en una infusión que dura tres horas. Existe una dosis de carga inicial, ligeramente mayor, para alcanzar niveles terapéuticos rápidamente, y luego se continúa con la dosis de mantenimiento cada seis horas, siempre en infusión de tres horas”.

Según la especialista, la detección precoz de mecanismos de resistencia, los programas para optimizar el uso de antimicrobianos y la incorporación de nuevos fármacos han modificado el escenario del tratamiento en los últimos años.

El impacto de las infecciones hospitalarias en Argentina

Las infecciones adquiridas durante la internación representan un problema sanitario relevante en el país. Generan más de 28.000 muertes anuales y costos superiores a 250 millones de dólares en el sistema de salud.

El impacto es mayor en unidades de cuidados intensivos, donde el 29,2% de las infecciones detectadas está asociado a bacterias multirresistentes. Además, el 15,1% de los adultos internados en terapia intensiva adquiere infecciones por estos microorganismos.

Hasta la incorporación de este antibiótico, muchos pacientes no contaban con tratamientos específicos. Cornistein indicó que el fármaco ya figura como opción recomendada en guías de Estados Unidos y Europa, aunque su disponibilidad suele demorarse en la región.

También señaló que el nuevo tratamiento aporta mayor precisión en la dosificación y el abordaje clínico. “Sabemos cómo va a funcionar en el sitio de acción”, afirmó. La especialista remarcó que el antibiótico está indicado exclusivamente para infecciones causadas por bacterias multirresistentes y no para cuadros leves.

La resistencia antimicrobiana como desafío global

La resistencia antimicrobiana se produce cuando bacterias, virus, hongos o parásitos dejan de responder a los medicamentos habituales. Este fenómeno se acelera por el uso inadecuado de antibióticos, la interrupción de tratamientos y la falta de diagnósticos adecuados.

La Organización Mundial de la Salud identifica esta problemática como una de las diez principales amenazas para la salud pública a nivel global.

Factores como el uso indebido de antibióticos, el acceso limitado a agua potable, el saneamiento deficiente y la falta de medidas preventivas favorecen la propagación de infecciones resistentes en entornos hospitalarios.

Cornistein advirtió sobre una “emergencia sanitaria silenciosa” y remarcó que los antibióticos “no son eficaces contra infecciones virales”. Además, señaló que el uso indiscriminado agrava la situación.

Medidas de prevención y control en hospitales

Las estrategias de prevención continúan siendo clave para reducir la propagación de infecciones. La higiene de manos, el uso de guantes y camisolines y el cumplimiento de protocolos son medidas centrales en la práctica sanitaria.

La especialista explicó que en contextos donde se utilizan múltiples antibióticos y hay baja adherencia a las precauciones, los pacientes pueden colonizarse con bacterias resistentes.

En Argentina predominan las enterobacterias productoras de metalo-β-lactamasas, asociadas al uso de dispositivos médicos como respiradores, catéteres venosos centrales y sondas vesicales, además de procedimientos quirúrgicos.

El investigador Fernando Pasteran, del ANLIS/Malbrán, subrayó la necesidad de “implementar políticas estrictas de prevención, diagnóstico temprano y uso racional de antibióticos” para contener el avance de estas infecciones.

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