Se había prometido a sí mismo tatuarse al libertario si ganaba: “Llegó el momento y tuve que cumplir”.

El jueves Pablo Vega entró al estudio de tatuajes de un amigo en La Matanza y dos horas más tarde salió con la cara del presidente electo Javier Milei inmortalizada en la piel.
Según contó Vega, era una promesa personal que se había hecho. “Siempre dije que si se llegaba a dar que fuera presidente, me iba a tatuar algo referente a él. Llegó el momento y tuve que cumplir”, le dijo a TN horas antes de la asunción.

