Una tendencia que crece: cada vez más docentes optan por la “jubilación anticipada”

SOCIEDAD

Así lo consignaron desde la entidad local ENIA-FEB respecto de la situación que observan en sus afiliados a la hora de jubilarse. Se trata de uno de los gremios mayoritarios del sector docente en San Nicolás. “Hay dos tipos de jubilaciones: cierre de cómputos y cese por renuncia (llamada comúnmente jubilación anticipada). Esta última la elige un 70% de nuestros afiliados”, indicó Marisa Pérez, responsable del área previsional. ¿Qué influye en la decisión? ¿Qué pasa en las escuelas?

¿Por qué crece la tendencia de los docentes a optar por la jubilación anticipada? – Ilustración

De la Redacción de EL NORTE
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Según datos oficiales del Instituto de Previsión Social (IPS) de la provincia de Buenos Aires, de los 4330 beneficiarios que tiene actualmente el organismo en San Nicolás, 1965 corresponden a jubilaciones por magisterio (es decir, docentes) y 160 a pensiones por el mismo rubro.

Los requisitos mínimos para jubilarse en el sector docente son tener 50 años de edad y 25 años de aportes, que pueden provenir de una caja mixta; por ejemplo, de Anses o de colegios privados. Cumpliendo eso, le corresponde al beneficiario una jubilación del 70 por ciento respecto del sueldo en actividad. Si se jubilan a los 53 años con 28 años de aportes, por un acuerdo paritario, corresponde un 75 por ciento. Y si se jubilan con 58 años de edad y 30 años de aportes, reciben el 80 por ciento, que es el máximo posible de haber jubilatorio en ese sector.

Finalmente, otra opción para jubilarse –que viene teniendo cada vez más demanda de los trabajadores docentes– es la llamada “jubilación anticipada” o cese por renuncia, donde se jubilan con el 60 por ciento del sueldo en actividad.

Así lo consignaron a EL NORTE desde el gremio local ENIA-FEB, donde sostienen que el 70 por ciento de sus afiliados que cumplen los requisitos para acceder al beneficio optan por la jubilación anticipada.

Cierre de cómputos o cese por renuncia

“Desde nuestra entidad ayudamos a buscar los mejores cargos a los docentes y obtener una jubilación digna; realizamos y cargamos jubilaciones a los afiliados”, comentó Marisa Pérez, responsable del área previsional del gremio. La referente indicó que un docente con 50 años de edad y 25 años de aportes “puede acceder a dos tipos de beneficios: cierre de cómputos o cese por renuncia (que es la llamada jubilación anticipada)”. “Esta última la eligen un 70 por ciento de nuestros afiliados, ya que tienen que esperar dos meses la aceptación de la renuncia y se van a la casa a esperar que llegue la resolución definitiva. Este tipo de jubilación puede tardar un año o año y medio si se subió todo correctamente”, detalló y agregó: “La otra modalidad, por cierre de cómputos, es la menos elegida, ya que la inician y puede demorar más de dos años; continúan trabajando y la antigüedad se congela donde presentan la documentación. Por ejemplo, al momento de iniciar la jubilación tenía 27 años de antigüedad; cuando le llegó el beneficio, pasaron tres años y no le cuentan 30. Hoy están tardando mucho esos trámites; el IPS está como empantanado”.

Asimismo, en el caso de cese por renuncia, indicó que mientras se espera por la jubilación, no se descuentan más el aporte al IPS ni los seguros; únicamente queda como descuento el IOMA. “Respecto a los que se van con el 70 por ciento, estarán cobrando unos $200.000 o $300.000 menos, monto que se lo ahorran en tranquilidad, porque ya no tienen que ir a la escuela a trabajar y se ahorran ese gasto hasta que les llegue la jubilación, que está tardando alrededor de un año o año y medio. A diferencia de quien opta por la modalidad de cierre de cómputos, en la cual, mientras sale la jubilación, debe seguir trabajando y no se le computan los años tras la presentación de los papeles previsionales”, aclaró.

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Contexto: ¿qué pasa en las escuelas?

En medio de esta realidad, vale preguntarse cuáles son los motivos por los que muchos docentes prefieren hoy resignar un porcentaje de su haber jubilatorio a cambio de dejar de ir a la escuela a trabajar.

“La escuela ha perdido mucho de lo que venían trabajando antes los docentes. Hace diez años, un docente entraba a un salón y los alumnos lo esperaban de pie; hoy quizás entra y no lo registran. En muchas escuelas los equipos de conducción les piden a los docentes cosas ‘para ayer’; no saben ni en qué curso están porque compensan, recuperan, están en 3° pero también están en 4° año. Quizás antes uno entraba al aula y daba su cátedra. Hoy en día, antes de ello tenés que hacer de mamá, de papá, de psicólogo, de médico y apoyo espiritual; se te fue la hora y quizás no pudiste dar tu clase. Todos estos cambios influyen”, graficó la entrevistada.

Y marcó otro punto que inclina la balanza: la expectativa e incertidumbre por la reforma jubilatoria. “Se sabe que viene una reforma previsional en la provincia de Buenos Aires, entonces los docentes, apenas cumplen los requisitos para acceder a la jubilación, quieren hacerlo. Ya tenemos la experiencia de que en otras provincias cambió la edad y la antigüedad, como en Santa Fe, donde tienen que tener un mínimo de 57 años para jubilarse. En la provincia de Buenos Aires todavía mantenemos los 50 años”.

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