La iniciativa busca reconocer el vínculo afectivo entre las personas y sus animales de compañía. El proyecto establece condiciones, límites sanitarios y modalidades específicas para cementerios.

El diputado Felipe Schipani, del Partido Colorado de Uruguay, presentó un proyecto de ley para habilitar la sepultura conjunta de personas fallecidas con sus mascotas bajo determinadas condiciones. La iniciativa plantea un “reconocimiento del vínculo afectivo” entre los dueños y sus animales de compañía.
El texto define como “animales de compañía” a aquellos que, sin finalidad productiva o comercial, conviven con una persona o núcleo familiar con fines de compañía, asistencia o apoyo emocional.
La sepultura conjunta requerirá una “manifestación expresa” de la persona. También podrán solicitarla herederos o familiares directos, siempre que exista una “prueba razonable del vínculo afectivo especial con el animal” y no medie una “oposición fundada de otros legitimados”.
Cómo sería la sepultura conjunta
El proyecto propone dos alternativas para concretar la sepultura. La primera consiste en depositar las cenizas de la mascota en el mismo féretro, urna o nicho. La segunda contempla la inhumación de los restos del animal en un compartimento separado.
La iniciativa también otorga nuevas facultades a los cementerios, que deberán adecuar sus reglamentos internos para contemplar esta posibilidad. Los establecimientos podrán establecer sectores, modalidades, requisitos operativos y aranceles específicos.
De todos modos, la sepultura conjunta tendrá límites. No podrá realizarse cuando existan razones sanitarias, cuando el animal haya muerto por una enfermedad transmisible o cuando las circunstancias representen un riesgo para la salud pública.
Tampoco se permitirá si el lugar no cuenta con capacidad física o técnica, o si la práctica contradice disposiciones de orden público o derechos de terceros.
Los fundamentos del proyecto
En la exposición de motivos, Schipani sostuvo que para “una enorme cantidad de ciudadanos” las mascotas no son un “mero bien semoviente ni un elemento accesorio del hogar”.
“Son, en los hechos, integrantes del núcleo afectivo más íntimo. Acompañan procesos vitales, brindan contención emocional, alivian la soledad, colaboran en tratamientos terapéuticos y, en muchos casos, constituyen un vínculo de amor, lealtad y compañía que se prolonga durante años. La muerte no debería desconocer ese lazo humano-animal que la vida consolidó”, escribió el legislador.
Schipani afirmó que la sepultura conjunta representa una “solución razonable, humanamente comprensible y perfectamente regulable”.

