Veinte años después otra posible víctima de Escobar, el violador serial nicoleño, busca respuestas

Fue atacada sexualmente en 2007 por un falso policía cuando solo tenía 12 años. Nunca encontraron al culpable. Reconoció a su abusador en las imágenes del juicio en el que lo condenaron a 48 años de prisión por otras 18 violaciones. La joven rosarina busca respuestas en San Nicolás. “Creo haber sido una de sus primeras víctimas, me hizo un daño irreparable, necesito asegurarme de que quien esta tras las rejas es el hombre que me atacó”, dijo a EL NORTE.

Veinte años después otra posible víctima de Escobar, el violador serial nicoleño, busca respuestas

De la redacción de EL NORTE
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Clara (nombre ficticio para resguardar su identidad) fue abordada en abril de 2007 en una calle de Rosario cuando volvía a su casa luego de comprar caramelos en un kiosco cercano. Un hombre vestido como policía la interceptó y le dijo que la bicicleta en la que circulaba era robada. La adolescente de apenas 12 años le respondió que estaba equivocado. Él le aseguró que para aclarar la situación tenía que llevarla a la dependencia policial. En el camino la introdujo en una estación abandonada, la amenazó con un arma, la ató y abuso sexualmente de ella para luego dejarla abandonada a su suerte.

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Doce años después la joven cree reconocer en las imágenes publicadas en los medios periodísticos al hombre que la atacó. Se trata de Luis Marcelo Escobar, un locutor domiciliado en San Nicolás, cuya figura se hizo pública tras ser enjuiciado y sentenciado a 48 años de prisión por un tribunal rosarino.  Fue hallado culpable de abusar sexualmente de 18 mujeres de entre 14 y 25 años. Esos ataques fueron cometidos entre abril de 2014 y agosto de 2016 y tenían un patrón idéntico, el abusador serial se hacía pasar por policía para engañar a sus víctimas.

Clara se contactó con EL NORTE, tras encontrar una nota publicada el 23 de junio de 2023 que recordaba el caso. Sabe que es muy difícil hallar justicia luego del cierre de la causa y del paso del tiempo, pero manifestó que necesita estar segura de que quien esta tras las rejas es el hombre que la agredió para cerrar su historia y vivir tranquila. Para eso pide ayuda a quien pueda aportarle más datos de Escobar o hacerle llegar alguna foto que le haya sido tomada en tiempos cercanos al 2007. “Necesito asegurarme de que no voy a volver a cruzarme con él”, manifestó.

El testimonio

Diecinueve años más tarde, la joven rosarina que busca resolver su interrogante, relató el horror vivido un 24 de abril de 2007 cuando todavía era una niña “eran alrededor de las 3 de la tarde cuando salí de mi casa en bicicleta para comprar una tarjeta y caramelos. En el camino me interceptó un hombre que dijo llamarse Alberto. Estaba vestido de policía y tenía un arma. Me dijo que mi bicicleta era robada, que había una denuncia. Me asusté mucho, le creí.  Me dijo que lo tenía que acompañar a la comisaría. Yo no tuve la suficiente capacidad como para darme cuenta de que era un engaño. Empezamos a dar vueltas, me perdí, yo ya no sabía dónde estaba. Recuerdo que en el camino me preguntó si tenía novio y yo le respondí que no, que era muy chica todavía. Me dijo que al robo lo había denunciado un hombre y que la bicicleta era del hijo. Me llevó para el lado de las vías del tren y de allí terminamos en una estación de servicio vieja en un descampado cerca de Funes. Me metió por la fuerza adentro, me tapó la boca, los ojos… me atacó y después me dijo que me tenía que matar, que no me podía dejar viva y me apuntó con el arma. Le rogué, le dije que no lo iba a denunciar y no sé por qué me dejó. Al rato logré desatarme (me había atado con un buzo de lana mío) no se había llevado la bicicleta y así golpeada y herida agarré un camino para pedir ayuda. No sabía dónde estaba. Una familia me auxilió y llamó a la policía y a mi mamá. Hicimos la denuncia, pero nunca supe quien había sido mi atacante, al año cerraron la causa. Tenía una voz especial, autoritaria y barba candado. Nunca me voy a olvidar de su cara. Me hizo un daño irreparable. Con ayuda de psicológos logré salir adelante, pero necesito cerrar esta historia”, manifestó Clara.

“Nunca supe quién era. Pero cuando vi las fotos y me enteré de que los casos eran iguales, me acerqué a la fiscalía donde estaba la denuncia y me encontré con que mi caso estaba cerrado”, explicó. “Había ADN en mi ropa interior pero no lo analizaron. Nunca tuve justicia. Ahora quiero asegurarme que ese hombre que me atacó en 2007 es el mismo que esta tras las rejas y que no voy a volver a cruzarme con él. Necesito datos de gente que lo conozca o que pueda aportar alguna foto de él que sea de alrededor de 2007. Desde la justicia no creo que pueda hacerse nada por el paso de los años. Pero yo necesito cerrar esta horrible parte de mi historia, asegurarme que quien esta las rejas, es quien me atacó cuando era una nena y que no voy a volver a cruzarme nunca más con él”, pidió la joven víctima.

El violador serial

Luis Marcelo Escobar era un locutor nicoleño, padre de familia, que viajaba a Rosario para cometer sus aberrantes delitos haciéndose pasar por policía aprovechando la vulnerabilidad de sus víctimas. El caso salió a la luz en 2016 cuando fue detenido por abusar sexualmente de una adolescente de 14 años luego de subirla a su auto por la fuerza haciéndose pasar por policía. La menor logró tomar el número de patente del vehículo y Escobar fue detenido poco después en Soldini, al sudoeste de Rosario, mientras paseaba en el auto con su familia. Los investigadores advirtieron similitudes y un mismo patrón de conducta con otras 17 denuncias por abuso sexual. Fingía ser policía, las conducía a un descampado y bajo amenazas abusaba de ellas. Luego las abandonaba y les prohibía que se dieran vuelta, pero una de las víctimas lo desobedeció. Su accionar fue clave, pudo describir el auto y proporcionar la patente. Escobar fue detenido y alojado en una cárcel de Coronda.

Todas las victimas describieron a un hombre de 1,65 metros de altura, robusto y de cabello negro corto. La prueba de ADN dio positivo en los seis casos en los que se pudieron tomar muestras biológicas a las jóvenes abusadas

El 6 de marzo de 2019, lo condenaron a 48 años de prisión, la pena más alta conocida, al menos en la provincia santafesina, por delitos de índole sexual. Cuando le ofrecieron decir sus últimas palabras al finalizar la audiencia, Escobar aseguró que fue abusado de chico y les pidió “perdón” a sus víctimas.  En mayo de 2019 un tribunal de segunda instancia revisó la sentencia y ratificó la condena.

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