Verano low cost en Mar del Plata: cómo ahorran los turistas

Turistas ajustan el bolsillo para no resignar descanso en la Costa

Turistas disfrutan de la playa en Mar del Plata buscando ahorrar en sus vacaciones

NewsITe

En un verano signado por el ajuste y la búsqueda de precios más convenientes, Mar del Plata vuelve a ser el termómetro del turismo nacional. Familias, grupos de amigos y parejas llegan a “La Feliz” dispuestos a disfrutar del mar, pero también a poner en práctica todo tipo de estrategias para que el descanso no desborde el presupuesto.

– Publicidad –

Desde el alojamiento hasta la forma de pagar, pasando por las comidas y el transporte dentro de la ciudad, los visitantes afinan el lápiz para sostener unas vacaciones posibles. Aplicaciones de hospedaje colaborativo, billeteras virtuales, pagos en efectivo con descuento y la famosa vianda para la playa forman parte del nuevo repertorio del verano low cost.

Alojamiento: del hospedaje colaborativo al departamento familiar

El primer gran ítem del gasto es el lugar donde dormir. María José y Agustina, amigas oriundas de La Plata y La Pampa, eligieron una alternativa que gana terreno entre los jóvenes: una aplicación gratuita de alojamiento comunitario. A través de esa plataforma, conectan viajeros con anfitriones que ofrecen una cama o una habitación sin fines de lucro.

“Nos quedamos una semana y así ahorramos todo el gasto de hospedaje. En la app armás tu perfil, ves recomendaciones y referencias de la otra persona, y el anfitrión también puede ver quién sos y por cuántos días pedís quedarte”, cuentan. En Mar del Plata, calculan, había alrededor de 2.000 usuarios dispuestos a alojar turistas.

Otras estrategias pasan por aprovechar viviendas familiares. Es el caso de Antonela y Sofía, de El Palomar, que eligieron el departamento de la abuela para pasar seis días en la ciudad. “Siempre buscamos buena ubicación y el precio más barato posible cuando nos toca alquilar. Esta vez, tener el departamento de la familia nos ahorró mucho”, explican.

Comidas: viandas, supermercados y algún que otro gustito

El segundo gran frente de batalla es la comida. Para reducir gastos, muchos turistas cambian el restaurante por la cocina propia y el delivery por la compra en supermercado. María José y Agustina optaron por cocinar todo en el alojamiento, traer parte de la comida desde sus ciudades y aprovechar descuentos bancarios.

Antonela y Sofía directamente reorganizaron las comidas del día. “Tres comidas es muy ambicioso. El desayuno casi siempre se saltea y hacemos almuerzo, merienda y cena. Llevamos sanguchitos o empanadas a la playa y a la noche preparamos platos simples como arroz con atún. Lo que sí no negociamos son los postres, ahí somos bastante golosas”, reconocen entre risas.

Las familias, en cambio, intentan no recortar tanto en la mesa. Dante, llegado desde Cañuelas, se instaló con su pareja, su hermana y su hija en un departamento alquilado. “No nos salteamos ninguna comida, pero equilibramos entre comer en casa y salir alguna que otra vez. Presupuestamos unos $35.000 por día para entretenimiento y extras, y tratamos de no pasarnos”, detalla.

Teatro, playa y salidas nocturnas con presupuesto cuidado

Más allá de las comidas, los turistas buscan que el ahorro no implique resignar diversión. Gabriela y Gabriel, de Río Cuarto, Córdoba, eligieron un hotel sindical con media pensión y reparten sus gastos entre almuerzos en restaurantes y comidas al paso en la playa. “Queremos ir al teatro todas las veces que podamos, nos interesa ver a figuras como Gerardo Romano y Martín Bossi”, cuentan mientras destacan que alternan entre efectivo y transferencia según los descuentos disponibles.

Los más jóvenes apuestan fuerte a la noche marplatense, pero con ingenio. Antonela y Sofía salen a bailar casi todos los días a boliches donde la entrada suele ser gratuita. El principal gasto pasa por el traslado, ya sea en colectivo o en autos de aplicación. “Después ahorramos en todo lo que podemos para darnos ese gusto”, señalan.

Cómo se paga y cómo se mueve el turista low cost

La forma de pago se convirtió en una variable central del ahorro. Muchos comercios proponen descuentos importantes para quienes abonan en efectivo, una modalidad que convive con tarjetas de crédito, débito y billeteras virtuales. “Pagamos casi siempre en efectivo por los descuentos. Y si no queda otra, apelamos a las apps o a la tarjeta”, coinciden varios de los consultados.

También se ajusta el transporte interno. Sandra, del sur de Córdoba, recorre Mar del Plata “austera”: se mueve principalmente en bicicleta o caminando, evita el alquiler de sombrillas y reduce al mínimo los consumos en la playa. Para otros, en cambio, la carpa o la sombrilla son un gasto prioritario, sobre todo cuando viajan con chicos.

Entre el disfrute y la calculadora: el nuevo veraneo

Jorge, de Bariloche, resume el equilibrio que muchos intentan sostener. Junto a su pareja y sus dos hijos decidió alquilar una carpa para estar más cómodos en la playa Bristol. “Tratamos de no salir a comer afuera porque está todo medio caro, pero algún helado, churros o salida a comer nos damos. No salimos todos los días y casi todo lo pagamos con tarjeta de crédito”, relata.

En Mar del Plata se impone un veraneo donde la planificación y los descuentos son tan protagonistas como el mar y la arena, en un intento por sostener el clásico descanso argentino aún en tiempos de bolsillos ajustados.

La postal del verano 2026 en la costa bonaerense muestra así un escenario en el que el disfrute convive con la calculadora. Mar del Plata sigue siendo el gran escenario del turismo popular, pero con turistas cada vez más informados, conectados y atentos a cada peso que se gasta.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -