Disputa por el negocio de la seguridad y la recaudación

Una violenta pelea entre grupos vinculados a las barras de River Plate e Independiente encendió las alarmas en el Mercado Central, uno de los predios comerciales más importantes del conurbano bonaerense. El enfrentamiento expuso una disputa de fondo: el control de los negocios de seguridad, vigilancia interna y cobro informal a comerciantes y puesteros.
El episodio ocurrió el viernes pasado en una de las naves del complejo, cuando un grupo liderado por Matías Mendoza, alias “Mate Cocido” y señalado como referente de la barra disidente de Independiente, irrumpió con más de 30 hombres armados con palos y manoplas. El objetivo, según reconstruyeron fuentes vinculadas al caso, era desplazar a otro sector que venía ganando terreno en la zona.
Del otro lado estaba Sergio Alejandro Medina, conocido como “Ale de Budge”, ligado a la interna de Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River Plate. De acuerdo con los testimonios recogidos, el choque se dio cuando este grupo intentó avanzar sobre espacios del Mercado Central que eran controlados por la gente de Mate Cocido, lo que habría detonado la violenta reacción.
Si bien la pelea dejó varias agresiones y corridas dentro del predio, no se registraron denuncias formales ante la Policía. Esa ausencia responde a un código habitual entre las facciones de barras, donde las disputas suelen dirimirse puertas adentro para evitar la intervención judicial o exponer sus redes de negocios.
Un conflicto con historia: de La Salada al Mercado Central
La rivalidad entre estos sectores no es nueva. Sus orígenes se remontan a los tiempos en que distintas barras se disputaban el control de La Salada, el gigantesco polo comercial del sur del conurbano. Allí se repartían tareas de “seguridad”, estacionamiento y cobranza informal a vendedores, un esquema que luego se replicó en otros mercados populares.
En ese mapa, Mendoza consolidó su poder con vínculos en la UOCRA y con sectores de la política en Avellaneda, lo que le dio estructura y presencia territorial. Medina, en tanto, desarrolló su trayectoria en el sindicato de Camioneros y llegó a trabajar como custodio de Hugo Moyano, uno de los dirigentes gremiales más influyentes del país, lo que también le otorgó peso específico.
La pelea en el Mercado Central aparece así como un nuevo capítulo de un enfrentamiento que excede la rivalidad futbolera: se trata de la disputa por espacios económicos clave, donde el control del territorio implica manejar la seguridad, el estacionamiento, la logística y, sobre todo, la recaudación diaria.
Preocupación por una posible escalada de violencia
Tras el episodio, allegados a ambos sectores intentan bajar el tono y evitar una nueva escalada que derive en hechos más graves. La preocupación no es sólo por el enfrentamiento entre las facciones, sino también por el riesgo para trabajadores, clientes y proveedores que se mueven a diario por el predio del Mercado Central.
- El hecho ocurrió el viernes pasado en una de las naves del Mercado Central.
- Participaron más de 30 hombres armados con palos y manoplas, según fuentes del caso.
- No hubo denuncias policiales, en línea con el código de silencio que rige entre las barras.
- La disputa se vincula con el control de la seguridad y la recaudación informal.
El enfrentamiento entre las facciones de River e Independiente en el Mercado Central vuelve a poner bajo la lupa el poder de las barras en negocios paralelos que exceden ampliamente a las tribunas.
Por el momento, las autoridades del Mercado Central y fuerzas de seguridad siguen de cerca la situación, mientras crece el debate sobre la injerencia de las barras bravas en actividades económicas que funcionan en los márgenes de la legalidad y que, cada tanto, dejan al descubierto su costado más violento.

